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Adiós a las Teresitas. Cuando una puerta se cierra y demás topicazos.

Hoy es el último día. Miento, es mañana pero mañana no seré persona cabal sino rastrojo arrastrao por el dospuntocerismo. Hoy toca, pues, despedirse, y es una mierda. Hoy hago el papelón y me digo tópicos para espantar el susto. Cuando una puerta se cierra se abre no sé qué. Que eres una excelente profesional mejor persona, que seguro seguro volveremos a encntrarnos. Vaya mierda. La realidad es que te quedas en la calle sin saber por qué, ¿pensando que has hecho algo mal?. Detrás del bla bla bla que no te diré porque ya me conoces un poco y no cuela. Te diré, si puedo, que no será igual, y me guardaré el :”será peor” por no hacernos daño.

Pero no será igual. Y hoy no me da la gana de guardar estos tres meses y poco como un tesoro increíble. Hoy estoy triste.

Y ahora qué. Ahora que sé que cuando dices ” Ahora te comento cositas” si estuviéramos en una relación sentimental sería el equivalente al temido “tenemos que hablar”. Y viene algo gordo.

Ahora me doca decirte adiós y gracias. Las Teresitas, o sea, tú y yo, ya no seremos más. Nos adentraremos a partir del lunes por otros bosques y nos tropezaremos con otros lobos.

Gracias por reírte tanto conmigo, de mí, de tí, de los hastags y las arrobas, de todo, en plan sano y muy contagioso. Por abrumarnos a la vez después de una sobredosis de glamour, ni que sea slow, las sobredosis es mal. Por los vídeos que me has regalado para cerrar el día o la semana y que decían más de lo que tu te crees.

En algún sitio quedará tu vocecilla de no haber roto un plato, si acaso algún vaso pero nadie se acuerda ya. Tu sonrisa siempre. Tu manojo de nervios disimulado hasta costarte una enfermedad crónica. El entusiasmo. Tu amor por las palabras. Hablar de los textos como si tuvieran vida y los peinaras y vistieras y les dieras un beso en la frente para mandarlos al cole. ” Este texto no respira” decías toda preocupada. “Le falta aire”. “Mmm… No acaba de estar redondo…”. “Y se le damos un poco más de espacio”. Los primeros días, cuando aún no sabíamos lo que éramos y discutimos por “boniteces” -”que no está el RAE”, osaste apuntillarme,¡a mí!. “Ni en el María Moliner”, estuve a puntito de contestarte. Pero eras demasiado buena gente. Sin querer queriendo  lo arreglamos en seguida como en seguida  empezamos a currar en sintonía. Teresita, luego TLo, Teresuki, Suki, Teresa cuando te he pedido socorro diez mil veces y diez mil veces lo has dejado todo para salir corriendo a apagar el fuego.

Lo sé, no hay vuelta atrás.

 

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#adiós ;)

 

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Primavera árabe parte segunda; Mark Zuckerberg, Marie Forleo, Gajmula y yo.

Todo empezó hace poco más de un año, con Gajmula por aquí queriendo ser moderna. Y queriendo tener móvil como toda adolescente sea cual sea su mundo. – “Gajmula , y no quieres un iphone”, le preguntaba yo, “para qué en el Sahara no hay internet”. Ella siempre con los pies en la tierra, en la arena, mejor dicho. “Y para qué quieres móvil”. Absurda pregunta que hacemos todos los padres. Acaso les preguntamos y para que quieres respirar o beber agua. Allá que se volvió al Sahara con el nokia tan contenta, el nokia y las latas de atún para su madre, la radio, las bragas y sujetadores de mil colores para sus hermanas. Las maravillosas botas altas de taconazo, italianas, que le compré en un momento de locura carpe diem. Botas por otra parte las más amortizadas del planeta; las lleva Gajmula, sus hermanas, sus amigas, y las hermanas de sus amigas. 

Hace dos días recibo una llamada perdida con el 213 por delante. Algeria. Es Gajmula. Le llamo. Por el tono de voz y a diferencia de otras veces la noto contenta. Yo también estoy feliz de hablar con ella. Lo primero que me dice, que tiene facebook. ¡Tomayá! Me da un alegrón que no sé de donde viene. Que está en Algeria estudiando entiendo que secundaria, árabe, francés, inglés…¿y español? se ríe. Está con su hermana Surya que estudia medicina. Estoy tan contenta por ella. Con lo pesados que fuimos TODOS, y vosotras sabéis quienes sois con el “Gajmula, tienes que estudiar”, “Gajmula estudia, eres inteligente, te gusta, puedes, tienes que hacerlo”. Y me siento más feliz que cuando mis hijas se licencien cum laude en la universidad. 

Gajmula en un facebook compartido con el nombre de su hermana y un apellido que es un país que no existe más que en su corazón. 

Gajmula escribiendo en un español “natural” como lo piensa, “Kiro sir samiga” es “quiero ser su amiga” , cosas así.

Y va y esta mañana se hace amiga de Marie Forleo, una de mis gurusas que si no conocéis ya estáis tardando. Su última entrevista es con Arianne Huffington, en este nivel. Flipo mucho muchísimo. Y conociéndola, esto es solo el principio. 

Y así empezó la revolución, diremos dentro de muy poquito, con unas niñas trasteando en facebook y creciendo por su cuenta, saltándose el rollo de los políticos que no se lo traga ya nadie.

Gracias a la madre de Gajmula, a Sonia y Silvia que le empujaron más que yo, y a Fernando, por todo.Imagen

 

 

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138 días para que una pequeñaja me deje sin siestas bajo la higuera.

Que no, que no estoy embarazada, pero la emoción es máxima. Si todo va bien y el Frente Polisario no lo remedia, que ya sabemos que desastrosos son en casi todo, este verano seré madre de acogida de una niña saharaui. Hala!, ¡ya está ! es que es una noticia que me hace tanta ilusión que  la llevo en medio secreto por si se estropea o algo.

Y, bah! Si no soy novata, si ya Gajmula me curtió pero bien curtida. Acoger a Gajmula ha sido el susto más grande de mi vida. La experiencia más intensa, y he parido dos niñas y las he criado y las sigo criando, vamos. Nunca antes me había sentido desbordada y superada y mis amigas ahora si lo leen se llevan las manos a la cabeza porque la cara de susto no se me pasó en una semana.

Por causas nunca aclaradas y ahora para qué, en vez de la niñita de 8 años que teníamos asignada y a la que habíamos preparado con ilusión y esmero peluches y vestiditos de volantes, nos apareció en casa una adolescente de 15 años. Me hice el máster acelerado  en madre de adolescente y ni siquiera era mía. Yo que todavía estaba en la fase ratoncito pérez y así. Por circunstancias naturales y evidentes el primer día me ví explicándole qué era un tampón y para qué servía. Madre… qué ojos como platos me puso. Ese fue el principio de un verano que nos cambió la vida a todos, a ella que en dos meses le cortamos el pelo, se hizo un piercing, le pusimos gafas, me recorrí con ella todos los hospitales de la comarca. Le enseñemos Disney, Crepúsculo y las noches de Friends en sesiones de 4 capítulos seguidos, muy fan de Phoebe, Gajmula. Cuando se cansaba de estar sentada se dejaba deslizar al suelo. El primer día que la puse en la cama se cayó al suelo. Gajmula que ha asistido a más partos que yo a eventos solidarios. Que vive en el desierto que no tiene agua, que en el restaurante llamaba garçon al camarero. Que podía tener la mirada más dura que la reina del mercadillo. Que tenía una puntería imbatible con el tirachinas, que se fue igual de flaca y me lo echaba en cara: “claro, todo el día de aquí para allá, de allá para aquí, y más negra todavía para su desespero. Que cuchicheaba por las noches con mis hijas, las tres durmiendo juntas en la misma habitación.

Nunca he visto llorar a V como cuando se despedía de Gajmula, nunca. Yo la echo de menos.  A veces no sé si todas las ideas que se llevó de aquí; de derechos de las mujeres, de libertad, de dignidad, le ayudarán o le costarán carísimo.. Gajmula no saldrá del desierto y me ha costado un año que el dolor no me queme. Dar gracias por ella y la suerte que tuvimos de disfrutar de su sentido del humor; de Sabina enseñándole a leer, de la primer vez que fue al cine el miedo que le dio la oscuridad, el asco a la textura de los helados, lo contenta que se puso cuando le enseñó Fernando a ir en bici, que iba gritando “¡Soy libre!..” como si fuera volando…

Ahora estoy preparada y no me aguanto las ganas que tengo. Esta vez será una niña pequeña que tendrá mil primeras veces. Los grifos, saltar olas, la sandía, las escaleras automáticas, el coche, las amigas.

Contando los días que faltan estoy.

sun shine

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actitud

Los 5 errores que lanzan tu productividad al estrellato. Y ahí que se estrella.

¿Tienes un pico de trabajo importante? ¿plazos de entrega que se te echan encima? Hay que pasar a la acción: una dieta hipoestimulante te mantendrá centrada en tu trabajo, y aumentará tus horas de trabajo para que rindas al máximo.

5 trucos que no fallan al principio y luego son lo peor.

1.- Deja de escuchar música. Qué es eso de encontrarte tarareando una melodía, o disfrutando de una canción  que te emociona en medio de tu autoimpuesta jornada de trabajo. Eso es una pérdida de tiempo, de energía y emotividad que no sirve para nada. Sé la mejor versión talibán de tí misma y manda el Spotify, Stereomood o tus Cd’s directamente a tomar viento. Centrémonos en silencio sepulcral.

2.- Deja de correr. A ver, eso de calzarte las zapatillas de buena mañana para salir a corretear sin ton ni son por la playa. Que respiras aire puro. Tampoco está tan mal el de tu casa. Que te abre la mente. No lo necesitas,  ya sabes lo que tienes que hacer. No despegar los ojos de la pantalla ni el culo de la silla. Que correr te da subidón y ganas de hacer cosas y buen rollo y energía y estás más simpática y alegre. Paparruchas. Lo dicho. Al tajo.

3.- Deja de leer. No por nada. Por dos cosas. La primera, es perder el tiempo que no veas. Que hija mía, te quedas hasta las tantas y luego hay que madrugar… y la segunda, eres demasiado influenciable y la verdad, que sos libros con esas historias tan desgraciadas. A ver, que si me dices que echas un ojo a In Style para relajarte, pero no, no. Venga Coetzee, Roth, Zweig, o Siri Hustved que es que te hacen llorar literalmente. Fuera libros.

4.- Deja de conocer gente nueva. Mira, está muy bien porque eres curiosa por naturaleza y crees, de verdad además, que cada persona tiene una historia que contar, y que cada uno tiene una forma de ver el mundo y siempre siempre, o casi siempre aprendes algo que te llega. Pero a estas alturas de la película, qué más da. Si tu ya has ido y has vuelto. Mejor quédate con lo conocido que no tendrás que pensar en otras cosas que te llevan otras más.

5.- Deja de tomar de café con las amigas. Por el café que todavía es una droga permitida y te relaja y te dan ganas de hablar que no veas y porque hablar con una amiga de todo y de nada es lo mejor del mundo. Si hablas de un problema gordo, se ve menos gordo. Si estás ante una encrucijada, expresarlo en voz alta delante de una amiga te ayuda a aclarar tus pensamientos. Si estás de risas, ¡se multiplican! …Y quién está de risas. El trabajo es algo muy serio. Nada de cafés entonces.

Esta dieta se aguanta un tiempo corto y luego qué. Me he quedado seca y de ahí no sale nada. Nada. Un efecto rebote que ni la dukan que también la sufrí. Yo que tenía tanta ilusión por empezar el año con ideas geniales, motivadoras y todo. ¿Qué hago? ¿Qué hago con este nudo aquí por dentro?

no elephants

 

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5 cosas que he aprendido en 2013

 

5 cosas cada día de 2013 podía haber puesto, porque vaya año hemos tenido. Me subí al dragón kahn a principios de año y ha sido vuelta tras vuelta. De subidón a los cielos a cerrar los ojos por no ver la leche que me iba a pegar de bajada, que han sido unas pocas y aquí estamos, no nos quejemos.

Como siempre sin criterio alguno, cinco de las mil cosas que he aprendido. S dice que – (estoy pensando en voz alta mientras paseamos a Bilú) he aprendido a hacer las mejores croquetas del mundo.

Y el mundo se ha parado en este instante. Dejo caer la correa y le arreo un arrechucho a S que no la asfixio de poco. Ya mi vida tiene sentido, sin ironía. Con temas gastro poca broma.

Mamá, no es verdad. Las tuyas son mucho mejores.

Etsy

1.- Mejor hecho que perfecto. Aprendido si no recuerdo mal de Marketing de guerrilla. Soy indocumentada irremediable, y leo bastante y a veces me acuerdo dónde, a veces. La cosa. Que el perfeccionismo y la reflexión nos pueden paralizar y esperamos, por ejemplo con el blog, a saber escribir, no digo bien sino a saber escribir y que llegue, que no tengo otro objetivo, y que llegue no a todo el mundo, que llegue a quien le llegue. Ya me entendéis. Y a tener un diseño bonito, y a publicar cada semana. Bla, bla, bla, pues si espero a que todo esté perfecto no haría nada. Hay miles de ejemplos. De cosas que queremos hacer y no hacemos porque no son perfectas y a lo mejor sería maravillosas o serían, sin más y eso, que mejor hacer que no hacer. Aprendido en teoría y práctica.

2.-  Perder la vergüenza es vergonzosoHe pasado por la vergüenza de saludar a personas a las que admiro mucho, sin desmayarme ni nada, de escribir mails  más directos, sinceros, y afectuosos que nunca,  y recibir los mails más directos, sinceros, afectuosos y generosos que nunca. He hecho un especie de Striptease en un grupo amateur de teatro- ya si eso en otro post los detalles. He hablado en público y ¡lo he disfrutado! y me he puesto roja y he creído morir y me ha molado bastante. Soy tímida, y qué. A veces , si la cosa vale la pena, hago el esfuerzo y me desetiqueto de tímida. 

3.- Ganarse el pan cuestaPero mucho. Trabajar es  duro y hay que currar. Vaya cosa, sí, ya . Me refiero a sentir la relatividad del tiempo dinerilmente hablando. Lo que cuesta que entre y lo rápido que sale. Une merde.

4.- Por las buenas mejor que por las malas. Y esto no va con las niñas que ya lo sabía desde toda la vida. Va del curro. Resulta que el látigo no me va, y curro más y más a gusto si hay buen rollo. ¿Elemental? no tanto, también he aprendido que  hay quien solo arranca si pegas un zapatazo en la mesa. Y otra cosa muy importante que me tiene obsesionada;  no sale igual por las buenas que por las malas. No, no sale igual.  Y hablo de intención, de voluntad, de querer hacerlo, de ponerle cariño, eso de hacerlo porque quieres hacerlo. Y sea correr, cantar, hacer croquetas, redactar un informe, lo que sea.

5.- No soy tan importante. Que los demás bastante tienen con los suyo para preocuparse por mis chorradas. Que no me juzgan ni me dejan de juzgar, así que no vale de nada agobiarse pensando qué pensarán. Ademas ¿Alguien quiere ser amigo de todo el mundo? la respuesta rápida puede que sea, pues claro. Pues piensa dos segundos ¿de verdad quieres que esa sea amiga tuya? ¿de verdad quieres que ese sea tu amigo? yo, a lo mío.

y vosotras, ¿tenéis la sensación de haber aprendido algo este año?

La pulserita de la foto es de Etsy

y la receta de las mejores croquetas del mundo en Webbos fritos, ¡dónde si no!

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Viaje a Suecia: sin noticias de V.

Se trata de un  viaje de intercambio con la clase. Se ha ido de milagro y porque a su madre ya nada se le pone por delante -ni un un mosso d’escuadra mucho menos un farmacéutico- para conseguir sus objetivos. ¡Esa soy yo! El timing previsto era.

Miercoles 13.00h . T2 aeropuerto de El Prat. Si tenemos que pasar por el despacho a buscar a El Hombre Tranquilo cuenta que allí se nos van diez minutos entre que está hablando por teléfono o lo que sea que nos conocemos. O sea a media allí, o sea salir a las 12.20 de casa. ( sí, soy bastante cuadriculada en algunas cosas).

Yo llevaba dándole la murga con la maleta, conque se hiciera la maleta, desde el fin de semana. Para V. era una frikada organizarse con tanto tiempo. Eso sí, para arrastrarme de compras el domingo no tuvo inconveniente. Es más, batí todos los récords del mundo mundial y nos pasamos tres horas tres en un centro comercial un domingo por la mañana que ya os aviso, es aún peor que ir en sábado. Ella se compró una bufanda y un jersey porque una amiga le dijo que sí, que en Suecia hace frío, no porque yo se lo hubiera dicho veinte veces, noooo. Y calcetines gordos a mi insistencia. Yo que a partir de la media hora en un sitio de esos ya no sé quien soy  al final me compré un esmalte de uñas color café que me queda horroroso y un pack de cinco pares de calcetines que al ponérmelos veo que son pequeños y a S no le gustan. Daños colaterales.

La víspera del viaje le recuerdo que al menos vaya poniendo en un montón las cosas que se va a llevar. Uff, tiene entreno, no uno sino dos, y luego ducha con pelo que so 60 minutos ni uno menos. Empezamos como a las diez , en fin. V. empieza por lo imprescindible: el rimmel, las camisetas de tirantes(!) y un collar muy mono.. A mi pesar porque con quince años ya debería saber hacerse una maleta decido tomar cartas en el asunto, y le localizo las camisetas térmicas, un par de jerséis gordos, los guantes que los mira como si fueran los guantes para el horno.

El miércoles no madruga, ¡para qué! a las diez se pone en pie , desayuna y whatsappea, el orden es inverso obviamente. Tenemos que pesar las maletas, una de 15 kilos y la de cabina no puede superar los diez. No tenemos báscula. V. decide ir a buscar una a casa de una amiga, vuelve a las once treinta. Lo único que ha heredado de mí es el espíritu zen. Empaquetamos las cosas. No sabemos hacer funcionar la báscula. Es tipo digital y aunque su amiga le ha dicho que hay que sacudirla no me atrevo a cargármela.

Pues vamos a la farmacia. No pasa nada, son las 12.h.  Ah! pero ahora resulta que en Estocolmo van a grabar un video de cosas suecas y V. hace de Björn Borg y que dónde están los calcetines blancos, unas zapatillas de tenis, los pantalones cortos y la raqueta. Y un polo blanco. Calculo las consecuencias de hacerle entrar en razón, de decirle que no hay  tiempo de ir al trastero a por una raqueta, decido que es mejor rebuscar un polo y que vaya en pantalón corto por Estocolmo bajo cero, mantener una conversación de opinión discordante con un adolescente es altamente desgastante. Y el viaje está pagado.

Ahora son las 12.20 pero todavía tenemos que pasar por la farmacia a pesar las maletas. Joderrrr. Cojo las llaves del coche y cuando voy a salir con una de las maletas me la veo sentada tranquilamente pintándose las uñas de color Pink Macaron, con los auriculares puestos. En este momento me doy cuenta que mi espíritu zen es de pacotilla.

Hiperventilo por lo bajinis, como no busca efecto crakelado precisamente V. sale en camiseta de tirantes toda divina yo con las maletas abrigo y etcétera. Casi me mato al tropezar con… ¿la bolsa de los calcetines gordos? ¡Venga ya! no me falta nada para largarla con un par de calcetines para una semana, los puestos. Pienso en la pobre familia, en que va a compartir habitación con la niña sueca. Abro la maleta, meto los calcetines.

A la mosso d’esquadra que me mira con cara de poca broma por derrapar de medio lao en carga y descarga a la puerta de la farmacia- y sin cinturones, yejei!  le devuelvo idéntica mirada. Y en la farmacia  que está a saco, nos miran rarísimo porque entramos con sendas maletas en brazos  y en animada conversación acerca de si el esmalte de uñas se considera líquido o sólido, es decir, si se puede subir al avión o no, resulta que se le ha estropeado una uña.

Paso de mirar el reloj , valoro la posibilidad de que me caiga mi primera multa por exceso de velocidad por la autopista. Siempre hay una primera vez para todo, ¿no?.

Al final llegamos. Yo con la boca seca. V sin despeinarse un pelo. Nos despedimos, le digo que se lo pase bien, que si no llama no pasa nada, que ‘no news, good news’ y todo eso.

Obedientísima estamos a día 5 y si es por ella, no nos enteramos de nada. Bueno, sí, cuando llegó nos mandó una foto de su cuarto, nos dijo que la casa es muy grande y muy chula,  los padres muy majos.

Acabo de recibir un whatsapp de V. Le llamo a Fernando para saber si está al corriente. Que no. Vale. O sea que me toca a mí decírselo. Por dónde empiezo. Qué le digo primero, que se ha teñido el pelo de rosa, o que el hermano de su sueca tiene 17 años y es muy simpático.

Le digo que de vuelta a casa se pase por la farmacia, que tienen una raqueta nuestra.

 

pink hair

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¿Te gusta tu trabajo? Pues mantén el pico cerrado.

No hagas el temerario como yo. Voy al centro de salud porque una enfermera irresistible me había llamado por teléfono para decirme que están haciendo controles preventivos , yo creo que para saber si estaba viva o muerta porque en la vida me he dejado caer por ahí. Salud de hierro que tiene una, y dejadez también. Tan irresistible es y tan de actualizar análisis que caducan y por lo visto no valen los de hace diez años, que me presento ayer mismo. Mi enfermera es muy simpática y entre eso y que  el centro está más tranquilo que una guardería en domingo cumplimenta la ficha: que si vino o cerveza, las dos le contesto, esta me la sé. Que si fumo, no. Que si ejercicio, sí, que si me harán análisis y poco más. Que me va bien cuando me diga, que trabajo desde casa ergo horario flexible. ¿Y a qué te dedicas? sigue la simpática enfermera. Bueno pues a las redes sociales, Facebook y eso. Me lanzo con que si me gusta mucho ver lo que hay en el mundo on line , y me gustan mucho las personas, lo he juntado todo en ayudar a empresas crear buen rollo, que ahora le dicen engagment, escribo cosas chulas con la intención de generar una reacción positiva, y poco a poco se va cogiendo confianza y afecto, la verdad se que me encanta mi trabajo. Más o menos le dije esto y mientras hablaba no me doy cuenta de que se me viene por la espalda y me clava un : pues qué suerte y me clava una aguja del cuatro . Y esto es la vacuna del tétanos. De buen rollo, aclara.

Así que la próxima vez que alguien me pregunte le diré que mi trabajo es lo peor de lo peor o que ponga las manos separadas encima de la mesa. nurse

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