familia, niñas, pediatra

A los quince días de la niña en casa, el primer susto gordo.

Descubriendo el hielo

Descubriendo el hielo y tantas cosas

Tengo que pensar menos. Espero a algo que valga realmente la pena y dejo escapar mil millones de cosas. El día que llegó, su casa de susto disimulado, las bragas blanquísimas de niña de primera comunión, la ropa estrafalariamente grande. El primer baño en la piscina con esos temblores de emoción, los nervios de las escaleras automáticas.
Ser madre de acogida es mejor y es peor, desde aquí os lo digo. -”Bah! solo son dos meses y luego puerta”.
Ya, Ya.. La primera semana se nos ha ido en hacernos a ella y ella a nosotros. Un no parar de finales de curso de teatro y un concierto mío en el monasterio de Les Avellanes, que con tanto ensayo y todo la niña ya sabe cantar en japonés. – Joe Hisaishi, muy recomendable, by the way-. La primera semana no llegó a la cena ni un solo día, se quedaba frita antes, de repente se le cierran lo ojos, apoya la cabeza en el hombro o en el regazo de S, y ya.
En yo estar extrañamente despistada y feliz; me desapareció un pendiente, de los que llevo siempre. Y me ha importado menos que nada ir con un pendiente solo. Igual con los sujetadores, misteriosamente han desaparecido todos y he ido tirando del que no lleva tirantes, que no es lo más cómodo del mundo que digamos, y el de correr, que no es el más favorecedor del mundo que digamos . Y tan happy, yo. Raro, ¿no?
La segunda semana han aparecido en acción los médicos. Y yo me las prometía felicísima; la vista bien, claro, los dientes perfectos, buah!, ¡la mía es una súper niña!. Un poco demasiado delgadita, tranquilos todos, tenemos dos meses para meterle un par de kilillos en su cuerpín.
El martes tocaron dos pinchazos, unos para el análisis de sangre y el otro una prueba de no sé qué. Vale.
El viernes volvimos para, bueno, comprobar que la prueba había salido ok.

La cita era a las 9.30h, perfecto, a las 10 ya estaríamos listas, tocaba playa con los demás niños del casal. Ella llevaba el bikini preferido que es como tornasolado en miniescamas sireniles de colores, con lo discreta que es ella, el brilli-brilli le pierde en ocasiones…
Pues la prueba ha salido positiva que en lenguaje médico quiere decir mal, aviso para novatos en idioma médico que tela. Hay que bajar a radiología, le ponen una máscara tangigantesca que se la tiene que ir sujetando con una mano, es el protocolo, que para mí el protocolo es algo más bien de comer el pescado con la pala de pescado y aquí no, aquí es “porque yo lo digo”, siendo este “yo” cualquier alguien con uniforme. La radio parece que tampoco le gusta a la pediatra. Hablan con el hospital de referencia. Nos dejan solas en la consulta. Ella tiene hambre y se come el bocata a escondidas detrás de la máscara. Yo intento hacer una foto de la pantalla del ordenador con su radiografía sin que nos pille una enfermera que no hacen más que entrar y salir. Casi nos pilla una que echa pestes de “las sosas de radiología” y le trae una máscara de su tamaño con dibujitos de mickey. Nos deja tranquilas, ella hace la foto, una dulce niñita es siempre menos sospechosa que yo, aquí y en la seguridad social, eso de toda la vida de dios. Y le tomo el pelo diciéndole que es más guapa por dentro que por fuera. Cosa que es imposible porque la niña es guapísima y cuando sonríe tienes que parpadear del deslumbre. Así es ella.
A las 11.30 me dan la buena noticia, ejem, en Sant Joan de Deu la doctora Nosequién nos atenderá inmediatamente. Es la mejor especialista en medicina tropical.

¿Qué? ¡Alto! ¡un momento! la niña lleva el bikini para ir a la playa y yo, en fin, tengo cosas que hacer, y S se ha quedado sola en casa porque iba a ser un momento. Pues me veo conduciendo en modo automático por la autopista, con un cd de su placa- y placa es radiografía- jo!, cuánto estoy aprendiendo hoy.
Llevo viviendo en Catalunya casi quince años y habré pasado mil veces por delante del hospital. Pues hoy va a ser el día en que lo pise por primera vez. Me parece ser otra persona la que aparca, y sube a la segunda planta y habla con las enfermeras, es programada y al cabo de una hora en la que nos helamos de frío y chateamos con S en Line en la supermoderna sala de espera es llamada a consulta.
Entramos y entran al segundo cuatro enfermeras o doctoras en prácticas guapísimas superbien maquilladas, ¿serán residentes o algo? me fijo en sus acentos y vienen de países del otro lado. Estudian medicina tropical para viajar por el mundo y vivir aventuras. La doctora me habla seria, muy seria, llama a otra, otra más- revisan a la niña. Me hacen muchas preguntas. “Esta niña no tendrá vacunas…” -” sí, sí, ” y le enseño el whatsapp que me mandó su padre con las vacunas (yo se lo pedí para evitar ración extra de pinchazos…)

Flipo un poco con estar el el mejor hospital y que los informes médicos no se sincronicen, o con que la eminente deoctora no llame a la pediatra del pueblo para preguntarle lo de las vacunas, que ella sí lo sabe.
No consiguen abrir el cd de la placa, en su maravilloso ordenador de su mega maravilloso despacho. Bueno, ante la posibilidad de que le tengan que hacer otra radiografía y sufrir otra humillación de la máscara y alargar todo, vuelvo a sacar el iphone para enseñarle la foto de la pantalla que habíamos hecho. No parecen sorprenderse y no me preguntan que a santo de qué hago fotos de los ordenadores de los doctores.
Bueno, yo tampoco hago preguntas, por ahora…
Resuelve la doctora que hay que hacerle- ya- otro análisis de sangre, y una bruja que pasa por ahí que hay que ponerle un gorro verde. Vengaya! Yo le he prometido un día de playa y sobre todo, que lo del médico era un momento y que nada de pinchazos. En este momento decepcionante la doctora me está explicando el protocolo, ahora sé que equivale a putada en diferentes grados. La niña puede que tenga quedarse ingresada. Yo lo oigo como si no fuera conmigo la cosa. Debo tener cara de “modo Off” o algo porque me lo vuelven a explicar.
No, no puede ser. En modo zombi bajamos, le sacan sangre con una jeringa más gorda que su minibrazo, se le escapan dos – o tres- lágrimas.

Volvemos a subir a medicina tropical.
La doctora me da un par de recetas y algo me dice de ” en quince días”.

Salimos después de cinco horas de médicos y doy las gracias de que exista el whatsapp que le ha salvado de más pinchazos y placas. No veo lo de meter el ticket del párking y a punto estoy de cargarme la barrera, menos mal que viene un señor muy amable que .

De vuelta, en el coche, ella se queda dormida, yo me pierdo en Sant Joan d’Espí.

Ella, no os lo he dicho, se despierta muy temprano cada día, y lo primero que hacer es buscarme para darme un beso y un abrazo con una sonrisa que se sale de la cara.

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Adolescentes, Sabina

Un dilema, dos prejuicios y cincuenta decilitros de sangre.

No sé qué hacer, brackets, o no brackets, he ahí la cuestión. Y no sé qué hacer. Madres que sabéis de qué va por esto, por favor, ¡ayudadme!

Pasamos por esto como de mentirijillas hace unos cuatro años. Pero entonces era Vanessa, metro y medio de dentista, ¿cuarenta kilos?, échale 25 años aparentando 18, gafas rosas con purpurina y bata de monos haciendo el mono.  La dentista menos intimidante de todo el plante, la más pro para los padres, ay qué ver qué bien explica las cosas, con qué serenidad y todo va bien con ella, todo es fácil. Y la más guai para los niños; a la salida hay una caja con premio para, una barbie falsa pero qué más da, una libreta para colorear, una goma de saltar. Así que le pusieron a S unos aparatos para dormir y en un año o así ¡adiós oclusión maldita!

S  venía quejándose ultimamente de que no podía cerrar bien los dientes. En fin…que no se diga.. Pido cita que ya le toca, ¿ya han pasado dos años? Ups!

No está Vanessa que está de baja maternal. Buenoooo… En su lugar está Daniel Craig (en una peli de malos). Que noooo, que se llama Oriol. Es una súper suerte porque Oriol , -y es el primer argentino que se llama Oriol que conozco- es especialista en brackets. En brackets para niños no debe ser; Oriol no afloja la cara de Daniel (en una peli de malos).

Le hace un estudio blablamórfico de 120 leuritos. El estudio son 4 folios, a dos tintas, eso sí. Según el estudio hay que corregir un milímetro la desviación bla bla bla. Se me acumulan los prejuicios dentistiles y es que he vivido mil años de incidencias varias en persona. Y sólo dos dentistas que si me dicen tírate por un puente me tiro. Claro que son los que nunca te lo dirán. Los otros…

Mmmm… con esa cara ganaría más de doble de Daniel (en una peli de malos). ¡Qué va! 120 por cuatro folios, ¡y nada escrito! Tal cual ha salido del ordenador me lo cuenta, no os penséis que se ha sentado diez minutos a redactar un informe o algo, noooo, mucho mejor me lo va explicando argentinísimamente…

Mmm… no es tan listo…¿cómo ha llegado a la conclusión de que puedo permitirme el lujerío de unos brackets para la niña? A la vista está de que somos unas víctimas cualesquiera de Amancio de dos temporadas atrás yo, la niña recién llegada de una excursión del cole, no digo más.

No le pido el es-tu-dio para no parecer una paleta, o una desconfiada, o peor, una paleta desconfiada. Me hacen un presu en un momento de mil euracos la entrada y setenta cinco al mes, unos veinte meses. Ah! y claro, ¿si a la mandíbula de la niña le da por parecerse a la de su padre y a la de Sarah Jessica Parker y Jennifer Aniston? que tiene once años y le quedan un par de estirones, por lo menos…-”Pues habrá que valorar otra opciones”, dice más Daniel que nunca. -”Entiendo”… me oigo decir.

En la calle tropezamos con el bus para donar sangre.-”¿ Sabes que te digo, S?, para que me saquen la sangre por las malas, hoy se la doy a quién me da la gana, al menos a quien la necesita”. Con medio litro de sangre menos el el cuerpo estoy un poco mareada pero mucho más tranquila.

Vosotras, ¿qué haríais? ¿os haríais las locas y a esperar al año que viene, o a que pase la crisis? ¿mandaríais a vuestro marido a robar pedir el es-tu-dio? ¿iríais a casa de Vanessa a ver al recién nacido?

 

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Adiós a las Teresitas. Cuando una puerta se cierra y demás topicazos.

Hoy es el último día. Miento, es mañana pero mañana no seré persona cabal sino rastrojo arrastrao por el dospuntocerismo. Hoy toca, pues, despedirse, y es una mierda. Hoy hago el papelón y me digo tópicos para espantar el susto. Cuando una puerta se cierra se abre no sé qué. Que eres una excelente profesional mejor persona, que seguro seguro volveremos a encntrarnos. Vaya mierda. La realidad es que te quedas en la calle sin saber por qué, ¿pensando que has hecho algo mal?. Detrás del bla bla bla que no te diré porque ya me conoces un poco y no cuela. Te diré, si puedo, que no será igual, y me guardaré el :”será peor” por no hacernos daño.

Pero no será igual. Y hoy no me da la gana de guardar estos tres meses y poco como un tesoro increíble. Hoy estoy triste.

Y ahora qué. Ahora que sé que cuando dices ” Ahora te comento cositas” si estuviéramos en una relación sentimental sería el equivalente al temido “tenemos que hablar”. Y viene algo gordo.

Ahora me doca decirte adiós y gracias. Las Teresitas, o sea, tú y yo, ya no seremos más. Nos adentraremos a partir del lunes por otros bosques y nos tropezaremos con otros lobos.

Gracias por reírte tanto conmigo, de mí, de tí, de los hastags y las arrobas, de todo, en plan sano y muy contagioso. Por abrumarnos a la vez después de una sobredosis de glamour, ni que sea slow, las sobredosis es mal. Por los vídeos que me has regalado para cerrar el día o la semana y que decían más de lo que tu te crees.

En algún sitio quedará tu vocecilla de no haber roto un plato, si acaso algún vaso pero nadie se acuerda ya. Tu sonrisa siempre. Tu manojo de nervios disimulado hasta costarte una enfermedad crónica. El entusiasmo. Tu amor por las palabras. Hablar de los textos como si tuvieran vida y los peinaras y vistieras y les dieras un beso en la frente para mandarlos al cole. ” Este texto no respira” decías toda preocupada. “Le falta aire”. “Mmm… No acaba de estar redondo…”. “Y se le damos un poco más de espacio”. Los primeros días, cuando aún no sabíamos lo que éramos y discutimos por “boniteces” -”que no está el RAE”, osaste apuntillarme,¡a mí!. “Ni en el María Moliner”, estuve a puntito de contestarte. Pero eras demasiado buena gente. Sin querer queriendo  lo arreglamos en seguida como en seguida  empezamos a currar en sintonía. Teresita, luego TLo, Teresuki, Suki, Teresa cuando te he pedido socorro diez mil veces y diez mil veces lo has dejado todo para salir corriendo a apagar el fuego.

Lo sé, no hay vuelta atrás.

 

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#adiós ;)

 

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Primavera árabe parte segunda; Mark Zuckerberg, Marie Forleo, Gajmula y yo.

Todo empezó hace poco más de un año, con Gajmula por aquí queriendo ser moderna. Y queriendo tener móvil como toda adolescente sea cual sea su mundo. – “Gajmula , y no quieres un iphone”, le preguntaba yo, “para qué en el Sahara no hay internet”. Ella siempre con los pies en la tierra, en la arena, mejor dicho. “Y para qué quieres móvil”. Absurda pregunta que hacemos todos los padres. Acaso les preguntamos y para que quieres respirar o beber agua. Allá que se volvió al Sahara con el nokia tan contenta, el nokia y las latas de atún para su madre, la radio, las bragas y sujetadores de mil colores para sus hermanas. Las maravillosas botas altas de taconazo, italianas, que le compré en un momento de locura carpe diem. Botas por otra parte las más amortizadas del planeta; las lleva Gajmula, sus hermanas, sus amigas, y las hermanas de sus amigas. 

Hace dos días recibo una llamada perdida con el 213 por delante. Algeria. Es Gajmula. Le llamo. Por el tono de voz y a diferencia de otras veces la noto contenta. Yo también estoy feliz de hablar con ella. Lo primero que me dice, que tiene facebook. ¡Tomayá! Me da un alegrón que no sé de donde viene. Que está en Algeria estudiando entiendo que secundaria, árabe, francés, inglés…¿y español? se ríe. Está con su hermana Surya que estudia medicina. Estoy tan contenta por ella. Con lo pesados que fuimos TODOS, y vosotras sabéis quienes sois con el “Gajmula, tienes que estudiar”, “Gajmula estudia, eres inteligente, te gusta, puedes, tienes que hacerlo”. Y me siento más feliz que cuando mis hijas se licencien cum laude en la universidad. 

Gajmula en un facebook compartido con el nombre de su hermana y un apellido que es un país que no existe más que en su corazón. 

Gajmula escribiendo en un español “natural” como lo piensa, “Kiro sir samiga” es “quiero ser su amiga” , cosas así.

Y va y esta mañana se hace amiga de Marie Forleo, una de mis gurusas que si no conocéis ya estáis tardando. Su última entrevista es con Arianne Huffington, en este nivel. Flipo mucho muchísimo. Y conociéndola, esto es solo el principio. 

Y así empezó la revolución, diremos dentro de muy poquito, con unas niñas trasteando en facebook y creciendo por su cuenta, saltándose el rollo de los políticos que no se lo traga ya nadie.

Gracias a la madre de Gajmula, a Sonia y Silvia que le empujaron más que yo, y a Fernando, por todo.Imagen

 

 

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138 días para que una pequeñaja me deje sin siestas bajo la higuera.

Que no, que no estoy embarazada, pero la emoción es máxima. Si todo va bien y el Frente Polisario no lo remedia, que ya sabemos que desastrosos son en casi todo, este verano seré madre de acogida de una niña saharaui. Hala!, ¡ya está ! es que es una noticia que me hace tanta ilusión que  la llevo en medio secreto por si se estropea o algo.

Y, bah! Si no soy novata, si ya Gajmula me curtió pero bien curtida. Acoger a Gajmula ha sido el susto más grande de mi vida. La experiencia más intensa, y he parido dos niñas y las he criado y las sigo criando, vamos. Nunca antes me había sentido desbordada y superada y mis amigas ahora si lo leen se llevan las manos a la cabeza porque la cara de susto no se me pasó en una semana.

Por causas nunca aclaradas y ahora para qué, en vez de la niñita de 8 años que teníamos asignada y a la que habíamos preparado con ilusión y esmero peluches y vestiditos de volantes, nos apareció en casa una adolescente de 15 años. Me hice el máster acelerado  en madre de adolescente y ni siquiera era mía. Yo que todavía estaba en la fase ratoncito pérez y así. Por circunstancias naturales y evidentes el primer día me ví explicándole qué era un tampón y para qué servía. Madre… qué ojos como platos me puso. Ese fue el principio de un verano que nos cambió la vida a todos, a ella que en dos meses le cortamos el pelo, se hizo un piercing, le pusimos gafas, me recorrí con ella todos los hospitales de la comarca. Le enseñemos Disney, Crepúsculo y las noches de Friends en sesiones de 4 capítulos seguidos, muy fan de Phoebe, Gajmula. Cuando se cansaba de estar sentada se dejaba deslizar al suelo. El primer día que la puse en la cama se cayó al suelo. Gajmula que ha asistido a más partos que yo a eventos solidarios. Que vive en el desierto que no tiene agua, que en el restaurante llamaba garçon al camarero. Que podía tener la mirada más dura que la reina del mercadillo. Que tenía una puntería imbatible con el tirachinas, que se fue igual de flaca y me lo echaba en cara: “claro, todo el día de aquí para allá, de allá para aquí, y más negra todavía para su desespero. Que cuchicheaba por las noches con mis hijas, las tres durmiendo juntas en la misma habitación.

Nunca he visto llorar a V como cuando se despedía de Gajmula, nunca. Yo la echo de menos.  A veces no sé si todas las ideas que se llevó de aquí; de derechos de las mujeres, de libertad, de dignidad, le ayudarán o le costarán carísimo.. Gajmula no saldrá del desierto y me ha costado un año que el dolor no me queme. Dar gracias por ella y la suerte que tuvimos de disfrutar de su sentido del humor; de Sabina enseñándole a leer, de la primer vez que fue al cine el miedo que le dio la oscuridad, el asco a la textura de los helados, lo contenta que se puso cuando le enseñó Fernando a ir en bici, que iba gritando “¡Soy libre!..” como si fuera volando…

Ahora estoy preparada y no me aguanto las ganas que tengo. Esta vez será una niña pequeña que tendrá mil primeras veces. Los grifos, saltar olas, la sandía, las escaleras automáticas, el coche, las amigas.

Contando los días que faltan estoy.

sun shine

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Los 5 errores que lanzan tu productividad al estrellato. Y ahí que se estrella.

¿Tienes un pico de trabajo importante? ¿plazos de entrega que se te echan encima? Hay que pasar a la acción: una dieta hipoestimulante te mantendrá centrada en tu trabajo, y aumentará tus horas de trabajo para que rindas al máximo.

5 trucos que no fallan al principio y luego son lo peor.

1.- Deja de escuchar música. Qué es eso de encontrarte tarareando una melodía, o disfrutando de una canción  que te emociona en medio de tu autoimpuesta jornada de trabajo. Eso es una pérdida de tiempo, de energía y emotividad que no sirve para nada. Sé la mejor versión talibán de tí misma y manda el Spotify, Stereomood o tus Cd’s directamente a tomar viento. Centrémonos en silencio sepulcral.

2.- Deja de correr. A ver, eso de calzarte las zapatillas de buena mañana para salir a corretear sin ton ni son por la playa. Que respiras aire puro. Tampoco está tan mal el de tu casa. Que te abre la mente. No lo necesitas,  ya sabes lo que tienes que hacer. No despegar los ojos de la pantalla ni el culo de la silla. Que correr te da subidón y ganas de hacer cosas y buen rollo y energía y estás más simpática y alegre. Paparruchas. Lo dicho. Al tajo.

3.- Deja de leer. No por nada. Por dos cosas. La primera, es perder el tiempo que no veas. Que hija mía, te quedas hasta las tantas y luego hay que madrugar… y la segunda, eres demasiado influenciable y la verdad, que sos libros con esas historias tan desgraciadas. A ver, que si me dices que echas un ojo a In Style para relajarte, pero no, no. Venga Coetzee, Roth, Zweig, o Siri Hustved que es que te hacen llorar literalmente. Fuera libros.

4.- Deja de conocer gente nueva. Mira, está muy bien porque eres curiosa por naturaleza y crees, de verdad además, que cada persona tiene una historia que contar, y que cada uno tiene una forma de ver el mundo y siempre siempre, o casi siempre aprendes algo que te llega. Pero a estas alturas de la película, qué más da. Si tu ya has ido y has vuelto. Mejor quédate con lo conocido que no tendrás que pensar en otras cosas que te llevan otras más.

5.- Deja de tomar de café con las amigas. Por el café que todavía es una droga permitida y te relaja y te dan ganas de hablar que no veas y porque hablar con una amiga de todo y de nada es lo mejor del mundo. Si hablas de un problema gordo, se ve menos gordo. Si estás ante una encrucijada, expresarlo en voz alta delante de una amiga te ayuda a aclarar tus pensamientos. Si estás de risas, ¡se multiplican! …Y quién está de risas. El trabajo es algo muy serio. Nada de cafés entonces.

Esta dieta se aguanta un tiempo corto y luego qué. Me he quedado seca y de ahí no sale nada. Nada. Un efecto rebote que ni la dukan que también la sufrí. Yo que tenía tanta ilusión por empezar el año con ideas geniales, motivadoras y todo. ¿Qué hago? ¿Qué hago con este nudo aquí por dentro?

no elephants

 

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5 cosas que he aprendido en 2013

 

5 cosas cada día de 2013 podía haber puesto, porque vaya año hemos tenido. Me subí al dragón kahn a principios de año y ha sido vuelta tras vuelta. De subidón a los cielos a cerrar los ojos por no ver la leche que me iba a pegar de bajada, que han sido unas pocas y aquí estamos, no nos quejemos.

Como siempre sin criterio alguno, cinco de las mil cosas que he aprendido. S dice que – (estoy pensando en voz alta mientras paseamos a Bilú) he aprendido a hacer las mejores croquetas del mundo.

Y el mundo se ha parado en este instante. Dejo caer la correa y le arreo un arrechucho a S que no la asfixio de poco. Ya mi vida tiene sentido, sin ironía. Con temas gastro poca broma.

Mamá, no es verdad. Las tuyas son mucho mejores.

Etsy

1.- Mejor hecho que perfecto. Aprendido si no recuerdo mal de Marketing de guerrilla. Soy indocumentada irremediable, y leo bastante y a veces me acuerdo dónde, a veces. La cosa. Que el perfeccionismo y la reflexión nos pueden paralizar y esperamos, por ejemplo con el blog, a saber escribir, no digo bien sino a saber escribir y que llegue, que no tengo otro objetivo, y que llegue no a todo el mundo, que llegue a quien le llegue. Ya me entendéis. Y a tener un diseño bonito, y a publicar cada semana. Bla, bla, bla, pues si espero a que todo esté perfecto no haría nada. Hay miles de ejemplos. De cosas que queremos hacer y no hacemos porque no son perfectas y a lo mejor sería maravillosas o serían, sin más y eso, que mejor hacer que no hacer. Aprendido en teoría y práctica.

2.-  Perder la vergüenza es vergonzosoHe pasado por la vergüenza de saludar a personas a las que admiro mucho, sin desmayarme ni nada, de escribir mails  más directos, sinceros, y afectuosos que nunca,  y recibir los mails más directos, sinceros, afectuosos y generosos que nunca. He hecho un especie de Striptease en un grupo amateur de teatro- ya si eso en otro post los detalles. He hablado en público y ¡lo he disfrutado! y me he puesto roja y he creído morir y me ha molado bastante. Soy tímida, y qué. A veces , si la cosa vale la pena, hago el esfuerzo y me desetiqueto de tímida. 

3.- Ganarse el pan cuestaPero mucho. Trabajar es  duro y hay que currar. Vaya cosa, sí, ya . Me refiero a sentir la relatividad del tiempo dinerilmente hablando. Lo que cuesta que entre y lo rápido que sale. Une merde.

4.- Por las buenas mejor que por las malas. Y esto no va con las niñas que ya lo sabía desde toda la vida. Va del curro. Resulta que el látigo no me va, y curro más y más a gusto si hay buen rollo. ¿Elemental? no tanto, también he aprendido que  hay quien solo arranca si pegas un zapatazo en la mesa. Y otra cosa muy importante que me tiene obsesionada;  no sale igual por las buenas que por las malas. No, no sale igual.  Y hablo de intención, de voluntad, de querer hacerlo, de ponerle cariño, eso de hacerlo porque quieres hacerlo. Y sea correr, cantar, hacer croquetas, redactar un informe, lo que sea.

5.- No soy tan importante. Que los demás bastante tienen con los suyo para preocuparse por mis chorradas. Que no me juzgan ni me dejan de juzgar, así que no vale de nada agobiarse pensando qué pensarán. Ademas ¿Alguien quiere ser amigo de todo el mundo? la respuesta rápida puede que sea, pues claro. Pues piensa dos segundos ¿de verdad quieres que esa sea amiga tuya? ¿de verdad quieres que ese sea tu amigo? yo, a lo mío.

y vosotras, ¿tenéis la sensación de haber aprendido algo este año?

La pulserita de la foto es de Etsy

y la receta de las mejores croquetas del mundo en Webbos fritos, ¡dónde si no!

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