¿Te gusta tu trabajo? Pues mantén el pico cerrado.

No hagas el temerario como yo. Voy al centro de salud porque una enfermera irresistible me había llamado por teléfono para decirme que están haciendo controles preventivos , yo creo que para saber si estaba viva o muerta porque en la vida me he dejado caer por ahí. Salud de hierro que tiene una, y dejadez también. Tan irresistible es y tan de actualizar análisis que caducan y por lo visto no valen los de hace diez años, que me presento ayer mismo. Mi enfermera es muy simpática y entre eso y que  el centro está más tranquilo que una guardería en domingo cumplimenta la ficha: que si vino o cerveza, las dos le contesto, esta me la sé. Que si fumo, no. Que si ejercicio, sí, que si me harán análisis y poco más. Que me va bien cuando me diga, que trabajo desde casa ergo horario flexible. ¿Y a qué te dedicas? sigue la simpática enfermera. Bueno pues a las redes sociales, Facebook y eso. Me lanzo con que si me gusta mucho ver lo que hay en el mundo on line , y me gustan mucho las personas, lo he juntado todo en ayudar a empresas crear buen rollo, que ahora le dicen engagment, escribo cosas chulas con la intención de generar una reacción positiva, y poco a poco se va cogiendo confianza y afecto, la verdad se que me encanta mi trabajo. Más o menos le dije esto y mientras hablaba no me doy cuenta de que se me viene por la espalda y me clava un : pues qué suerte y me clava una aguja del cuatro . Y esto es la vacuna del tétanos. De buen rollo, aclara.

Así que la próxima vez que alguien me pregunte le diré que mi trabajo es lo peor de lo peor o que ponga las manos separadas encima de la mesa. nurse

“Mami, ¿puedo salir esta noche?” De cómo mi otrora dulce niña ahora adolescente a secas empieza a salir de noche. Y el mundo sigue girando, oigan.

Yo preparada no estaba. Para esta pregunta, que mira que se veía venir. Que ya el curso pasado hubo indicios. Que si el comentario “algunas niñas van maquilladas al cole…” mirándome de reojo para ver cómo reaccionaba yo, que reaccioné muy bien, y en vez del “pues vaya chorrada” que estaba pensando, le dije “pues vaya …maquilladas, eh?, maquilladas con maquillaje”.

-Pues no,

-Ah!, con brillo,

-pues claro que no.

-entonces

-pues con la raya.

Ah!, la raya, Ahí está la clave. Tu hija es adolescente cuando se hace la raya. Es hacerse la raya, o no hacerse la raya, esa es la cuestión. A partir de ahí,  que le dije que podía “hacerse la raya” para ir al cole, que ya nada fue igual entre nosotras y en el cuarto de baño donde ya no encuentro mis pinturas donde casi nunca puedo entrar porque casi siempre está ocupado.

Lo que pasó fue que me preguntó si podía salir mañana por la noche, que era halloween, que salían todas las niñas de su clase, que había una fiesta en el Mompou, que es un sitio donde los de secundaria hacen guitarra o hip hop y cosas así. No les llaman extraescolares que eso parece de pequeños. El efecto inmediato en mí fueron taquicardias varias que achaqué a un virus o a una sobredosis de café, que como estaba liada especialmente ese día tiré de cafeína como loca. Yo intentaba buscar y rebuscar en mi cerebro argumentos para el no. En mi cabeza se sucedían imágenes de lo más peor, como  un yonqui de los 80 amenazando a mi hija a punta de jeringa -tendré que actualizar mis pesadillas- o que bebe sanfrancisco o garrafón y a resultas le da un ataque amnésico y no se acuerda dónde vive-  Pero para mis adentros también luchaba el ” y por qué no”. Aclaremos que salir por la noche es en nivel iniciático que habían quedado a las ocho. Así que fue sí.

Bueno, intento engañarla con que si teníamos una cena comprometida con unos amigos amiguísimos. Pues que viene a la cena y después otra vez con sus amigas. (¡A esta niña quién le ha enseñado a negociar!)

A TODAS, lo dice así , con mayúsculas, les dejan hasta las 3. JA! casi me atraganto de la risa nerviosa. Y tú qué pintas por la calle a las tres de la mañana , le digo y me parece estar oyendo a mi madre. Que solo me falta añadir que a esas horas solo hay mala gente. Le digo que mi idea es hasta las once y claro, el regateo, y es que las dos estamos muy verdes en este tema acaba en empate, hasta la una. Como a la una en punto no esté en la puerta del Mompou le corto el pelo, amenaza donde las haya, peor que amenaza de muerte ¡ahí le he dao!. Que me da igual que tenga poca batería. A la una como un clavo.

Como la primera vez de todo hay emoción y nervios y torpeza. Cuántas veces no me habré jurado que paso de hacer de mamátaxi, zas! la primera en la frente. Se larga el día de autos o sea  halloween a las ocho, la recojo a las nueve en el Mompou. Bueno, llego y me sale de detrás como de un seto oscuro  en la calle de enfrente, joé qué susto me ha dado.

Vamos a cenar a casa de nuestros amigos y durante la cena no se le olvida, no, que le están esperando sus amigas. ¿Sería demasiado pedir? lo he intentado, he fracasado, necesito un GT, que ahora son las 22.30 y la llevo de vuelta a la fiesta, V. parloteando supercontenta y relajada en el coche de la cantidad de “gente” que había conocido: amigas de amigas del cole, amigos de amigos del cole, de  hockey, de vela. Recogemos por el camino a Raquel, Elena y Paula. Es entrar ellas al coche y V. quedarse muda, como si de verdad fuera yo una taxista desconocida. Llegamos al Mompou. Aquello parece el patio de un colegio pero de noche. Dentro hay música, un túnel del terror  con monitores haciendo bastante el ganso y afuera corrillos de chicos y chicas algunos disfrazados, otros no. A mí me parece bastante sosainas la cosa. Ahora,  los nervios ahí están, o es el gintonic . Y qué mal ejemplo, pésimo teniendo que conducir.

Ya en casa intento dormir a S mientras espero que se haga la hora, que está con su emoción halloweenca que no veas, que si existen los espíritus o solo de las personas que tienen asuntos pendientes, me pregunta, que si Salvador Espriu se murió y le ha salido una birria de poema en el cole y que si se entera su espíritu… Uy!…peligro.. Para cambiar de tercio  nos inventamos un poema dedicado a Espriu que habla de sus mocos , es un asco y nos reímos como locas. Se tranquiliza, y nos quedamos fritas.

A las 00.59 me despierto de un sobresalto. El whatsapp, es V. que dónde estoy. Que por qué no la he ido a buscar.

melania