La abuela que saltó por la ventana…

El hospital se llama La Casa Grande. Bueno, se llama como se llame, pero si te subes a un taxi te aconsejo que digas la Casa Grande. Aviso.

Llamo a ver qué tal sigue Mimadre. ‘No se puede poner ahora’ ,’está hablando con la monjita’ Hmm..

A:  Muy bien que ya está todo planeado. Que desde la ventana se ve la piscina del colegio y que nos pondremos todos ahí para que la mamá nos pueda ver…
Yo:  en la piscina del colegio ( maremoto de recuerdos desde regulares a pesadillescos)
A: jajaja no dentro,  en el jardín. Que L está superreivindicativa y ha colgado una sábana gigantesca en defensa de la sanidad pública y así sabremos qué ventana es.
Yo: puedo quedarme con la mamá mientras la ceremonia. ( Y eso que me tienta el show que podemos montar – que nos conocemos…-desde el jardín de los jesuítas con lo formales que son saludando a mi madre a grito pelao,  que somos seis hijos, diez nietos, apegaos de diferentes categorías, unos cuantos )
A: Tranquiilaa, se queda L.

¿Cuál es mi duda? ¿Está A. también en el ajo? ¿ O van a escaparse solo Mimadre y L?
Por si acaso llamo al restaurante , que pongan dos cubiertos más. No somos una familia de chivatos.

Deseo que todo vuelva a ser como antes.

Vamos de expo en troupe que hoy no hay cole. I wish your wish  de Rivane Nevenschwander. La obra consiste en la instalación de una infinidad de cintas de colores alineadas ocupando todo el espacio de una inmensa pared que hará unos 10 metros. Miles de cintas, cada una con un deseo impreso en ella. La idea es que cada espectador busque, y encuentre, la cinta que mejor exprese su propio deseo, se la ponga con dos vueltas y tres nudos alrededor de la muñeca y así el deseo se cumplirá. Bien. Esto nos lleva un rato. Hay deseos de todo tipo. ‘Deseo encontrar trabajo y comprarme un piso’, ‘Deseo ser más guapo y tener una pareja sexy’, ‘Deseo que se acaben las guerras’,’Deseo vivir dentro de mi libro preferido’. Cuesta mucho decidirse, hay deseos muy chulos. A nuestro lado hay otra familia, la madre, la abuela, el niño. El crío, una monada de unos cuatro años todo ojazos castaños y flequillo larguísimo, va señalando una a una las cintas para que su abuela se las lea. ‘Deseo tener seguridad económica’, ‘Deseo dejar de ser mediocre’, ‘Deseo vivir en el presente’, ‘Deseo poder decir incondicionalmente que sí’, ‘Deseo viajar en una pompa de jabón’… y la cantinela sigue hasta que la abuela lee en voz alta: ‘Deseo que todo vuelva a ser como antes’. Entonces el niño se para, coge la cinta, se gira hacia su madre y se la enseña. La madre la lee en un susurro, se agacha y bajito le dice: ‘No, Alex, no puede ser, mamá y papá no volverán a estar juntos’.

La manita del niño sigue apretando la cinta cuando nos vamos en silencio.

                   

Inés de la Fressange. For ever and ever.

¿O Carles Puyol? Entre estos dos iconos me muevo. Termino medio no tengo. El día que estoy de subidón me veo toda estilosa y chic y parisina muy Inés de la Fressagne, incluso hay días con las hormonas revolucionadísimas – echemos la culpa a … las hormonas que siempre nos alegran la vida, ja ja- en los que sale la Sofía Vergara que llevo dentro. Por eso es por lo que nunca estoy con el pelo lo bastante corto inesado o lo bastante largo vergaramente…

Otros días es que salgo de la ducha y me pego un susto de muerte al pasar delante del espejo. Pero si es Puyol, el capitán del Barça, ¡en mi cuarto de baño!
Ah! No, que soy yo… .Aaaaahhhhh!!!!
Culpo a las hormonas y a mi peluquero.
No os diré qué porcentaje de días me veo más puyol que fressange, o viceversa, porque os lo estáis imaginando ya…
Sí, amigas, no pertenezco al exclusivo club del 4% de mujeres que, estadísticamente, se ven guapas. Ahora que lo pienso tampoco estoy en el 96% restante. Creo que va a días. Lo que sí es verdad es que los demás nos ven más guapas que nosotras mismas. ¿Por qué somos así? No lo sé. Quieres una prueba?
Mira, y después de verlo , me cuentas.

You are more beautiful than you think.

Su hubiera tenido un silverex María Teresa Campos no hubiera sido la abuela de mi hija.

Si yo hubiera tenido un silverex, María Teresa Campos no hubiera sido la abuela de mi hija. Pero mira, no lo tenía. En casa somos más de respirar  bacterias más que oxígeno, yo en plan, así se inmuniza la criatura que con tanta esterilización se hacen unos asmáticos o algo peor. En la clínica donde tuvo a bien nacer la Realidad debían ser del mismo plan, el resfriado que pillé en la sala de partos evolucionó cual pokemon furioso en otitis y neumonía no, porque dejé de llamar al médico de urgencias. Para qué. Si cada vez que me asistía con unos dolores que echaba yo de menos el parto me decía, mira, no te medico que no quiero que te pase a la leche.¡me c..   la leche!
No os aburriré con mi parto que entre cosas fue larguíiiiisimo, sí, amigas, la Realidad ha sido intensa desde antes de nacer, y la comparación entre los dos que he tenido la ocurrencia de protagonizar como secundaria revelación en el primero y secundaria a secas en el segundo, las jovencitas siempre se llevan el papel de prota, ¿cómo se lo hacen? eso lo dejo para otro post, que tema tengo, eh? que si uno en la pública y el otro en la privada, con / sin epidural, en los dos sin agujeros para los pendientes…no puedo olvidar una Virgen del Pilar que da nombre a la clínica, en cerámica marronácea un poco soseras, o era por el fondo verde quirofanero de fondo, tantas horas madre frente a la Virgen. Y claro, tantísimo rato espatarrá en pleno enero que aun siendo de paganini -o precisamente por eso- la calefacción justico para no llevar abrigo la comadrona. La misma que me hizo quitar los calcetines de la suerte, tan calentitos y tan a punto de gangrenarme  a la altura de otrora los tobillos.
En fin, que me echaron a casa con un bebé en brazos que no me trajo un pan me trajo una otitis que me dejó sorda. Para mitigar el dolor me calentaba con la plancha  un pañuelo de algodón blanco y me lo aplicaba a la oreja en cuestión. Muy científico no era, mucho efecto pues tampoco. El dolor era agudo hasta dejarme sin habla, no tenía arrestos para decir monerías a la cría mucho menos estimularle intelectual y emocionalmente como corresponde a una madre comme il faut. Yo angustiadísima. Esta niña no aprenderá a hablar. No tendrá un ‘referente’, ¿como los pollitos que cuando salen del huevo siguen a la primera figura que se mueve y la adoptan como figura materna?, ni yo misma sabía que quería decir con eso, pero me lo había leído todo todo del tema bebés…Yo. moverme podía, pero poco más, mi hija necesitaba alguien que le hablara un referente intelectual. Se me encendió una lucecita: ¡la tele! Por entonces reinaba María Teresa Campos y ahí enganche a mi recién nacida al Día a Día. Día tras día dos intensivos meses y medio; – Mira, tu abuela, le decía yo, y hala! la ‘abuela’ bla bla bla, anda que no tiene palique la Campos! 
 ¿Qué trauma se le habrá quedado? Aparentemente ninguno. Es una niña bastante normal que pasa bastante de la tele, lo normal. A mí, tampoco. Aparentemente.
          
Jackie Kennedy and son

Tummy Tub, 5 razones por las que dirás que sí.

 La bañerita Tummy Tub se utiliza desde el nacimiento del bebé. De hecho, fue diseñada por una comadrona hace ya unos 15 años, y se utiliza habitualmente en muchos hospitales para los recién nacidos.
¿ Qué tiene de especial?

1.- Su diseño hace que el bebé adopte una postura similar a cuando estaba en el vientre de su madre, con lo que está relajado.
2.- El bebé está más calentito durante más tiempo.
3.- El bebé se relaja, la postura en la Tummy Tub le ayuda a reducir los cólicos del lactante.
4.- Se gasta menos agua que con otro tipo de bañeritas.
5.- La puedes poner sobre el cambiador o cómoda, y así no tienes que estar agachada, tu espalda no sufre.
Además es muy fácil de llenar y vaciar.

Uno de los recuerdos más bonitos que tenemos en casa es el primer baño de los bebés. Con la primera niña estábamos un poco en plan: ¿ en serio la vamos a meter en un cubo de agua?, ¿ no es demasiado pequeña para meterla ahí? Pero la realidad es que fue tan fácil… hay que poner muy poquita agua, y luego metes al bebé y ya está, tan ricamente las dos. Conforme la iba metiendo se le iban cerrando los ojitos hasta que se quedó dormida!.  Durante las primeras semanas fue así, superrelajante para ella, está recogida y cómo diría, contenida, los límites de la bañerita le proporcionan seguridad y para mí, un regalazo,porque mirarla tan en calma transmite una sensación de paz increíble. Hay una gran gran diferencia entre que la hora del baño sea una tragedia en llantos y estrés, o el momento para que se te caiga la baba con tu bebé…Para estar más cómoda ponía la Tummy Tub encima del cambiador, y así podía estar tranquilamente de pie, que con un bebé hay que cuidarse la espalda, ya lo sabéis por experiencia…
Cuando fue creciendo ya estaba ella solita con las manitas en el borde de la Tummy tub , giraba, daba vueltas, se levantaba, vuelta a sentarse, ¡era una fiesta!

Con las dos niñas la experiencia fue genial, siempre digo que de todos los ‘inventos’ que utilizamos con  los bebés, que mira que nos juntamos con cosas y más cosas, el mejor es la Tummy Tub. Sin duda.
Le cogí tanto cariño que todavía la guardo, una temporada guardo las esponjas, botes de gel y champú.
Otras veces sirve para guardar juguetes, o calcetines desparejados o barbies.

 Y en tu casa, ¿cómo es el momento del baño para vosotros? tu bebé, ¿ se relaja o parece inquieto cuando está en el agua?

 El Bebé Aventurero distribuye Tummy Tub

¡Vaya cuadro!. De ejercicios de responsabilidad y otras irresponsabilidades.

Voy al cine, Les Misérables, decidme una madre que esté al día en pelis. Pues eso. Y al volver a casa ¿ qué me encuentro? este cuadro delacroixiano, amigas mías.

– que no sabemos qué ha pasado.
– que nosotras hemos estado tooodo el rato jugando al just dance cuatro.
– que la perra estaba intranquila y que por eso la hemos llevado a vuestro cuarto…
– es que habéis tardado taantooo.

En este punto desesperao e impotente no sé si ponerme a cantar a voz en grito el I had a dream a lo Anne Hathaway que el pelo tiñoso lo tengo igual- o me me lo percibo igual, que viene a ser  lo mismo-, ¿castigarlas a las tres una semana sin wi-fi será suficiente?
Para mis adentros me fío más de la perra que de mis hijas, aunque esto no se lo digo ni a su padre.
¿ No encontraba el momento para hacer el cambio de armario? Aquí lo tengo.
¿ No son mayores para quedarse solas mientras sus padres -nosotros- se hacen un cine? Aquí lo tengo.

O llamar a los bomberos. que la perra no aparece.