Síndrome de Estocolmo

El bestia es el de cada verano, del 21 de junio al 12 de septiembre son 89 días en bucle non stop. Hoy ha sido una cosa rara rara. S. no se encontraba bien, le dolía la barriga y no ha ido al cole, creo que está creciendo demasiado rápido. Se le va a acabar la primaria y no va a saber qué es quedarse en casa medio pachucha. Y se ha quedao. Y yo tan pancha. Ya verás cuando venga la otra, que está acabando secundaria y no ha faltado un día al cole. Se va a poner como una moto … Pero no es por batir un récord ni nada, es que nunca han estado enfermas. Que el día que prueben un antibiótico a lo mejor se dopan, yo qué sé. Es como cuando eres madre que ya nunca más vuelves a tener gripe ni nada, puede que el termómetro explote en tu axila, que la tos haya acabado de una vez por todas con tus cuerdas vocales , que te duela el cuerpo recién levantada como si en vez te dormir te hubieran apaleao con un bate de béisbol los riñones, pero igual da, te levantas como ayer y como mañana,¿o no?
La niña anima al perro que hoy tampoco es su día y no puede levantarse, el chucho tiene excusa de reviejuna y mal articulada pobre, dándole queso, ni por esas.
– Tengo que trabajar, le digo. Y me mira con ojos de pena. La niña. Y la perra.
A ver, si piensa que quedarse en casa es Jauja me la veo venir…
Se pone a leer, al rato dice que se siente un poco mejor, hace un dibujo, hace otro, hace una felicitación de cumple para su hermana – ¡faltan 4 meses para eso!- estudia en voz alta . Me pide que le ayude. Repasamos egipcios , griegos , romanos. Hablamos de todo y de nada. Riega los girasoles que plantó el viernes. Baila la coreo del festival.
La mañana se pasa enseguida. – Ya me encuentro mejor, esta tarde iré al cole-.
– Bien! Exclamo para mis adentros, he conseguido aburrirla tanto como para que prefiera ir al cole.
Entonces me doy cuenta de que me lo he pasado mejor con ella que cuando estoy sola, que ha sido un gusto estar juntas tranquilamente en casa, que a lo mejor me hacía falta más a mí que a ella.

Si le doy un yogur caducado, ¿le dará un poquito de gastroenteritis?

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¡Vaya cuadro!. De ejercicios de responsabilidad y otras irresponsabilidades.

Voy al cine, Les Misérables, decidme una madre que esté al día en pelis. Pues eso. Y al volver a casa ¿ qué me encuentro? este cuadro delacroixiano, amigas mías.

– que no sabemos qué ha pasado.
– que nosotras hemos estado tooodo el rato jugando al just dance cuatro.
– que la perra estaba intranquila y que por eso la hemos llevado a vuestro cuarto…
– es que habéis tardado taantooo.

En este punto desesperao e impotente no sé si ponerme a cantar a voz en grito el I had a dream a lo Anne Hathaway que el pelo tiñoso lo tengo igual- o me me lo percibo igual, que viene a ser  lo mismo-, ¿castigarlas a las tres una semana sin wi-fi será suficiente?
Para mis adentros me fío más de la perra que de mis hijas, aunque esto no se lo digo ni a su padre.
¿ No encontraba el momento para hacer el cambio de armario? Aquí lo tengo.
¿ No son mayores para quedarse solas mientras sus padres -nosotros- se hacen un cine? Aquí lo tengo.

O llamar a los bomberos. que la perra no aparece.