Un dilema, dos prejuicios y cincuenta decilitros de sangre.

No sé qué hacer, brackets, o no brackets, he ahí la cuestión. Y no sé qué hacer. Madres que sabéis de qué va por esto, por favor, ¡ayudadme!

Pasamos por esto como de mentirijillas hace unos cuatro años. Pero entonces era Vanessa, metro y medio de dentista, ¿cuarenta kilos?, échale 25 años aparentando 18, gafas rosas con purpurina y bata de monos haciendo el mono.  La dentista menos intimidante de todo el plante, la más pro para los padres, ay qué ver qué bien explica las cosas, con qué serenidad y todo va bien con ella, todo es fácil. Y la más guai para los niños; a la salida hay una caja con premio para, una barbie falsa pero qué más da, una libreta para colorear, una goma de saltar. Así que le pusieron a S unos aparatos para dormir y en un año o así ¡adiós oclusión maldita!

S  venía quejándose ultimamente de que no podía cerrar bien los dientes. En fin…que no se diga.. Pido cita que ya le toca, ¿ya han pasado dos años? Ups!

No está Vanessa que está de baja maternal. Buenoooo… En su lugar está Daniel Craig (en una peli de malos). Que noooo, que se llama Oriol. Es una súper suerte porque Oriol , -y es el primer argentino que se llama Oriol que conozco- es especialista en brackets. En brackets para niños no debe ser; Oriol no afloja la cara de Daniel (en una peli de malos).

Le hace un estudio blablamórfico de 120 leuritos. El estudio son 4 folios, a dos tintas, eso sí. Según el estudio hay que corregir un milímetro la desviación bla bla bla. Se me acumulan los prejuicios dentistiles y es que he vivido mil años de incidencias varias en persona. Y sólo dos dentistas que si me dicen tírate por un puente me tiro. Claro que son los que nunca te lo dirán. Los otros…

Mmmm… con esa cara ganaría más de doble de Daniel (en una peli de malos). ¡Qué va! 120 por cuatro folios, ¡y nada escrito! Tal cual ha salido del ordenador me lo cuenta, no os penséis que se ha sentado diez minutos a redactar un informe o algo, noooo, mucho mejor me lo va explicando argentinísimamente…

Mmm… no es tan listo…¿cómo ha llegado a la conclusión de que puedo permitirme el lujerío de unos brackets para la niña? A la vista está de que somos unas víctimas cualesquiera de Amancio de dos temporadas atrás yo, la niña recién llegada de una excursión del cole, no digo más.

No le pido el es-tu-dio para no parecer una paleta, o una desconfiada, o peor, una paleta desconfiada. Me hacen un presu en un momento de mil euracos la entrada y setenta cinco al mes, unos veinte meses. Ah! y claro, ¿si a la mandíbula de la niña le da por parecerse a la de su padre y a la de Sarah Jessica Parker y Jennifer Aniston? que tiene once años y le quedan un par de estirones, por lo menos…-“Pues habrá que valorar otra opciones”, dice más Daniel que nunca. -“Entiendo”… me oigo decir.

En la calle tropezamos con el bus para donar sangre.-“¿ Sabes que te digo, S?, para que me saquen la sangre por las malas, hoy se la doy a quién me da la gana, al menos a quien la necesita”. Con medio litro de sangre menos el el cuerpo estoy un poco mareada pero mucho más tranquila.

Vosotras, ¿qué haríais? ¿os haríais las locas y a esperar al año que viene, o a que pase la crisis? ¿mandaríais a vuestro marido a robar pedir el es-tu-dio? ¿iríais a casa de Vanessa a ver al recién nacido?

 

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Síndrome de Estocolmo

El bestia es el de cada verano, del 21 de junio al 12 de septiembre son 89 días en bucle non stop. Hoy ha sido una cosa rara rara. S. no se encontraba bien, le dolía la barriga y no ha ido al cole, creo que está creciendo demasiado rápido. Se le va a acabar la primaria y no va a saber qué es quedarse en casa medio pachucha. Y se ha quedao. Y yo tan pancha. Ya verás cuando venga la otra, que está acabando secundaria y no ha faltado un día al cole. Se va a poner como una moto … Pero no es por batir un récord ni nada, es que nunca han estado enfermas. Que el día que prueben un antibiótico a lo mejor se dopan, yo qué sé. Es como cuando eres madre que ya nunca más vuelves a tener gripe ni nada, puede que el termómetro explote en tu axila, que la tos haya acabado de una vez por todas con tus cuerdas vocales , que te duela el cuerpo recién levantada como si en vez te dormir te hubieran apaleao con un bate de béisbol los riñones, pero igual da, te levantas como ayer y como mañana,¿o no?
La niña anima al perro que hoy tampoco es su día y no puede levantarse, el chucho tiene excusa de reviejuna y mal articulada pobre, dándole queso, ni por esas.
– Tengo que trabajar, le digo. Y me mira con ojos de pena. La niña. Y la perra.
A ver, si piensa que quedarse en casa es Jauja me la veo venir…
Se pone a leer, al rato dice que se siente un poco mejor, hace un dibujo, hace otro, hace una felicitación de cumple para su hermana – ¡faltan 4 meses para eso!- estudia en voz alta . Me pide que le ayude. Repasamos egipcios , griegos , romanos. Hablamos de todo y de nada. Riega los girasoles que plantó el viernes. Baila la coreo del festival.
La mañana se pasa enseguida. – Ya me encuentro mejor, esta tarde iré al cole-.
– Bien! Exclamo para mis adentros, he conseguido aburrirla tanto como para que prefiera ir al cole.
Entonces me doy cuenta de que me lo he pasado mejor con ella que cuando estoy sola, que ha sido un gusto estar juntas tranquilamente en casa, que a lo mejor me hacía falta más a mí que a ella.

Si le doy un yogur caducado, ¿le dará un poquito de gastroenteritis?

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¡Carta para Gajmula!

Marta -la madre de Hamdi- se va hoy al Sahara y aprovechando el viaje le enviamos una carta a Gajmula.En ella le contamos cosas del día a día de la familia, nuestras pequeñas  y grandes alegrías, las mismas que compartimos con ella cuando estaba con nosotros!
Que si Violeta juega al hockey y facebookea todo el día, bueno, y también que estudia mucho. Que si Sabina le cuida la vaca de peluche, si,si, duerme con ella, le pone los zapatitos, la pasea en un carrito como si fuera un bebé, si hasta se sienta a su lado a ver Disney channel!!
Le enviamos también la medalla de fútbol, cuando el equipo de niñas saharauís gano al local. Menudas son las guerreras del desierto… Un regalito que es un colgante con brillantes de colores; Gajmula es presumidísima y le encantan el brillo y el color, y un dinerito para que su madre disponga como más convenga a la familia. Su madre es una de las personas a quien más admiro, en otro post os lo cuento.
Una de las cosas que más feliz me hace es que  Gajmula está aprendiendo internet. Ahí está mi chica. Con lo lista que es en un visto y no visto se hace la Zuckerberg del Sahara. Como vive en el campamenteo del 27 tienen electricidad- a ratos-  y asiste a una escuela donde hay un ordenador. Espero impaciente verla en Skype o Facebook.¡Ay madre mía qué emoción!
En el Sahara no hay cartero. Te pones en la puerta de la escuela con la carta en la mano, y una foto de la niña en cuestión, y¡ siempre aparece!