¡Vaya cuadro!. De ejercicios de responsabilidad y otras irresponsabilidades.

Voy al cine, Les Misérables, decidme una madre que esté al día en pelis. Pues eso. Y al volver a casa ¿ qué me encuentro? este cuadro delacroixiano, amigas mías.

– que no sabemos qué ha pasado.
– que nosotras hemos estado tooodo el rato jugando al just dance cuatro.
– que la perra estaba intranquila y que por eso la hemos llevado a vuestro cuarto…
– es que habéis tardado taantooo.

En este punto desesperao e impotente no sé si ponerme a cantar a voz en grito el I had a dream a lo Anne Hathaway que el pelo tiñoso lo tengo igual- o me me lo percibo igual, que viene a ser  lo mismo-, ¿castigarlas a las tres una semana sin wi-fi será suficiente?
Para mis adentros me fío más de la perra que de mis hijas, aunque esto no se lo digo ni a su padre.
¿ No encontraba el momento para hacer el cambio de armario? Aquí lo tengo.
¿ No son mayores para quedarse solas mientras sus padres -nosotros- se hacen un cine? Aquí lo tengo.

O llamar a los bomberos. que la perra no aparece.

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Bella, muy bella, en los Oscars.

Minidiálogo casero-hiperrealístico con Realidad Aumentada, que ya tiene 10 años.

En casa, a punto de salir, yo con el abrigo puesto.

– espabila que llegas tarde. Aaarg! Pero qué pelos son esos!, anda, ve a peinarte.
– y Bella de ‘Crepúsculo’, qué.
– pero que tu vas al colegio!…
pone cara de tú no lo entiendes.
-…y además que su madre porque no estaba ahí que si no!

(Ja!, todavía tengo reflejos)

Kirsten ‘Bella’ en la red carpet. La prueba evidente de que los vampiros no pueden mirarse al espejo.
En realidad Realidad es clavadita a Cosette , lo que pasa es que no hemos visto Les Miserables!