Un finde imborrable; 4 cosas que he aprendido.

El finde ha estado tan completo que se tragó al lunes y espérate, que ha dejado huella. Hemos hecho de casi todo lo que se puede hacer con una niña de 12 que ya no quiere planes de pequeña y a la que le gusta hacer cosas.

Que ya es mayor y se ofrece sola a recoger y limpiar después de la batalla pintar su habitación. De chorrocientas, las 4 primeras lecciones:

1.- No sé dónde están mis límites. Pintar con rodillo una pared está fuera. No diré más. Sí, los pintores cobran poco.

2.- El quitaesmaltes no quita la pintura. Mis uñas ahora son algunas rothkos otras pollocks en miniaturas.

3.- La belleza está en los ojos del que mira. ¡Qué gran verdad! Sabina está absolutamente fascinada y feliz con su nueva habitación rosa candy. Yo no paro de repetirme  el mantra: ” menos es más” , pero aplicarlo ya será en otra vida.

4.- Tengo más energía de la que pensaba, -menos de la que quisiera- un no parar de arrastrar armarios y cómodas de cuarto en cuarto lo demuestra. Bíceps, para qué os quiero.

Estamos comiendo cuando aparece el presidente de la comunidad. Que si sé algo de una huella de mano rosa en la pared del garaje, al lado del grifo. ¿Y un reguero de pintura atravesando jardín, dices?

Pues no sé nada, no. Pero a mí el rosa me encanta.

Nunca Sabina había mirado tan fijamente unas judías verdes.

Un dilema, dos prejuicios y cincuenta decilitros de sangre.

No sé qué hacer, brackets, o no brackets, he ahí la cuestión. Y no sé qué hacer. Madres que sabéis de qué va por esto, por favor, ¡ayudadme!

Pasamos por esto como de mentirijillas hace unos cuatro años. Pero entonces era Vanessa, metro y medio de dentista, ¿cuarenta kilos?, échale 25 años aparentando 18, gafas rosas con purpurina y bata de monos haciendo el mono.  La dentista menos intimidante de todo el plante, la más pro para los padres, ay qué ver qué bien explica las cosas, con qué serenidad y todo va bien con ella, todo es fácil. Y la más guai para los niños; a la salida hay una caja con premio para, una barbie falsa pero qué más da, una libreta para colorear, una goma de saltar. Así que le pusieron a S unos aparatos para dormir y en un año o así ¡adiós oclusión maldita!

S  venía quejándose ultimamente de que no podía cerrar bien los dientes. En fin…que no se diga.. Pido cita que ya le toca, ¿ya han pasado dos años? Ups!

No está Vanessa que está de baja maternal. Buenoooo… En su lugar está Daniel Craig (en una peli de malos). Que noooo, que se llama Oriol. Es una súper suerte porque Oriol , -y es el primer argentino que se llama Oriol que conozco- es especialista en brackets. En brackets para niños no debe ser; Oriol no afloja la cara de Daniel (en una peli de malos).

Le hace un estudio blablamórfico de 120 leuritos. El estudio son 4 folios, a dos tintas, eso sí. Según el estudio hay que corregir un milímetro la desviación bla bla bla. Se me acumulan los prejuicios dentistiles y es que he vivido mil años de incidencias varias en persona. Y sólo dos dentistas que si me dicen tírate por un puente me tiro. Claro que son los que nunca te lo dirán. Los otros…

Mmmm… con esa cara ganaría más de doble de Daniel (en una peli de malos). ¡Qué va! 120 por cuatro folios, ¡y nada escrito! Tal cual ha salido del ordenador me lo cuenta, no os penséis que se ha sentado diez minutos a redactar un informe o algo, noooo, mucho mejor me lo va explicando argentinísimamente…

Mmm… no es tan listo…¿cómo ha llegado a la conclusión de que puedo permitirme el lujerío de unos brackets para la niña? A la vista está de que somos unas víctimas cualesquiera de Amancio de dos temporadas atrás yo, la niña recién llegada de una excursión del cole, no digo más.

No le pido el es-tu-dio para no parecer una paleta, o una desconfiada, o peor, una paleta desconfiada. Me hacen un presu en un momento de mil euracos la entrada y setenta cinco al mes, unos veinte meses. Ah! y claro, ¿si a la mandíbula de la niña le da por parecerse a la de su padre y a la de Sarah Jessica Parker y Jennifer Aniston? que tiene once años y le quedan un par de estirones, por lo menos…-“Pues habrá que valorar otra opciones”, dice más Daniel que nunca. -“Entiendo”… me oigo decir.

En la calle tropezamos con el bus para donar sangre.-“¿ Sabes que te digo, S?, para que me saquen la sangre por las malas, hoy se la doy a quién me da la gana, al menos a quien la necesita”. Con medio litro de sangre menos el el cuerpo estoy un poco mareada pero mucho más tranquila.

Vosotras, ¿qué haríais? ¿os haríais las locas y a esperar al año que viene, o a que pase la crisis? ¿mandaríais a vuestro marido a robar pedir el es-tu-dio? ¿iríais a casa de Vanessa a ver al recién nacido?

 

Algún día nos encontraremos

Cuando nació V, con toda la revolución hormonal y todo eso, en vez de sentirme feliz-y-punto, sentía que era trementamente injusto y loco en plan mal que una niña venía al mundo en una cuna de oro, mucha metáfora, ya me entendéis, y tantas miles de niñas que no habían tenido la suerte de nacer aquí ( la crisis no la presentíamos ni con mi ultramegaintuición).

Ya sé que cuando uno se plantea colaborar en una ONG le entran todas las dudas del mundo,total para qué, yo no voy a arreglar el mundo , bla, bla, sí, sí, me suena. Y ahora viene Teresa de Calcuta con que si no puedes ayudar a cien personas, ayuda a una. A mí la Fundación Vicente Ferrer me gustaba, y me gusta mucho, y fue muy fácil lo de apadrinar un niño. Fue una niña, claro, y me parecía muy emocionante tener un tipo de conexión con una niña apenas unos meses mayor que la mía. Y me da absolutamente igual que la aportación no sea exactamente para ella, que sea para fotocopias o el web designer. Me siento feliz con este hilo invisible con Triveni. Recibimos un par de cartas al año, apenas un par de fotos en todo este tiempo, el sueño incierto de ir alguna vez a India a conocerla… y justo hoy recibo la última carta. Dice que va a empezar primero de Bachillerato, y va a escoger la rama de sociales.

Llega V del cole supercontenta , hoy han empezado Humanística, el grupo que se prepara para primero de Bachillerato,  rama de sociales.

ferris wheel

Algún día nos encontraremos…

Mami, no hables de mí en el blog.

Se puede decir más alto, puede. Mira que iba a poner un título llamativo: ‘Guía top ten de los accesorios más fashion. Número 1.- Tu bebé.’ Pero era muy heavy y muy engañoso, y yo con las mamás recientes bromeo pero en plan bien, con ellas, pero no de ellas. Que yo también he estado ahí, en las noches y diás sindormir, en las agoatdoras sesiones toboganescas, en eonversaciones parqueriles acerca de virus, cacas, y otros fluidos. En los inexplicables subidones de fiebre. Poca broma. No he querido que entraran mamis confiadas en curiosear si es el kaftán o la basket T-shirt la prenda it , o si la funda del Iphone tiene que ir a juego con las uñas ( que sí, que el smartphone es el accesorio que más te identifica y lo que fue antaño el bolso ahora es el iphone case). Eso, otro día.

Ya no tengo bebés, y no se si mi foto de perfil sería mi bebé, o yo con él. Y si inundaría las redes sociales con las monerías del bebé.  No lo sé. Creo que no. Pero no estoy nada segura. El bebé comienza como parte física literal de nosotras, lo parimos y entonces es una extensión de nuestro yo, y vivimos en un planeta diferente, el centro de nuestras vidas se transfiere y pasa a ser él. Crecer sigifica ir soltando por nuestra parte, entender que es otra persona diferente a nosotras, y esto es un proceso que se hace pasito a pasito. El chorreo de oxitocinas y el instinto maternal tampoco ayuda a la objetividad. Es lo que más queremos en el mundo, lo que más hemos querido, y ese sentimiento amoroso nos desborda, nos envuelve, nos acoge. Es la experiencia más grande que hemos vivido, y a veces hasta dudamos de tener otro hijo porque no sabemos si lo querríamos igual, igual de tanto. Pues sí. La respuesta es que cada hijo es diferente, cada amor es diferente, pero con el segundo bebé no repartes tu amor, no tienes que dividir la cantidad de amor, sucede que el amor se multiplica, y no me preguntéis cómo que soy de letras.

Así que es normal que las madres estemos que se nos cae la baba con nuestros retoños y los luzcamos con orgullo, cómo no. Y hablemos de las trastadas y de sus cosas. Entonces crecen y cuando tienen dos años seguimos hablando con total desparpajo de sus cacas y mocos, y si en el parque comparten el chupa-chups con un amiguito hacemos una foto para subirla en Instagram, son tan monos…

Y siguen creciendo y ahora la niña tiene 14 y bueno, sus cacas no me interesan ni a mí. Y si la veo en el parque compartiendo el chupa-chups con un amiguito, ¡la que se queda con cara de foto soy yo!.

Yo a mis hijas me las tomo muy en serio. Me río mucho con ellas, y es una de las cosas que más disfruto, el sentido del humor ‘familiar’. Esos chistes privados que cada familia tiene. Esas miradas cómplices. Esa telepatía. Quiero lo mejor para ellas. Quiero respeto. Quiero dignidad. Y para todas las hijas y los hijos del mundo. Quiero que tengan paz siendo quienes son.

Y aquí estoy, pisando suavemente, pues piso sobre sus sueños- ¿de quién es este poema?-

Soy su madre, no su dueña. Ellas son dos personas, con su mundo, sus sueños, su intimidad. Solo,’solo,’ estoy aquí para acompañarlas, para intentar que no tropiecen en esa piedra- lo harán en otra- para consolarlas entonces. Para empujarlas a vivir su propia vida. Pero durante este camino que vamos inventando sobre la marcha, yo también me divierto y crezco como persona. Ellas no lo saben, pero yo no era yo antes de ellas…

Como ya me he puesto moñas que no veassentimental, os cuento que cuando fui a un encuentro de madres blogueras en Madrid -como si hubiera ido a muchos- me tropecé en el aeropuerto con una madre bloguera y eran justito las 7 de la mañana y coincidió que nuestros bocatas eran idénticos, mucho vegetal, jamón y pan de cereales, y nos dimos cuenta porque desenvolvimos el bocata sincronizadamente. Y yo, que soy muy peligrosatímida, al ver que nos sonreíamos como dos pavas le dije que le admiraba mucho que si iba al enceuntro de madres blogueras. Y era madre y era bloguera, y era la madre Teresa Forcades. Cosas que me pasan. Ah! esta historieta venía a cuento no de mi peligrosidadtimidez, si no de que si esta anéctoda vulnera la intimidad de Teresa Forcades. ¿Que no somos vegetarianas del todo? chica, nadie es perfecto. Y no sabes el día que teníamos por delante, yo al menos. Me sonrío por dentro ahora.

No, no hablaré de mis hijas como si fueran dos bebés, porque ya no lo son, y siempre que lo haga será pensando en que si lo leen algún día sientan que su madre puede que no tenga todas las respuestas, pero ¡las quiere con todo su corazón!

brillar

¿Que las madres estamos un poco locas? Sí, ¡y qué!pero locura de la buena, de la que te hace hacer cosas que no hubieras imaginado jamás. Y la lista, larga, la sabes muy bien, tú, mamá.

Madres que compran tangas a sus hijas

Madres que son lo peor. Si se os ocurre alguna categoría peor de madre no me lo digáis. A mi no se me ocurre ninguna. Bueno, madres que encierran en el coche a sus bebés en un parking de verano mientras hacen las compras y van al cine o con el novio.

¿Qué excusa tengo? A ver, que era julio cuatro de la tarde y mis neuronas más apacibles de lo normal. Que iba más pendiente de la conversación con Silvia que de a lo que estábamos. Que, de hecho, estaba en modo copiloto, sin prestar la más mínima atención de si íbamos o veníamos. Que las grandes superficies, centros comerciales varios no son lo mío. La primera vez que estuve en uno de ellos, un Pryca allá por el cuaternario, cogí un carro, lo arrastré de aquí para allá sin ton ni son tres cuartos de hora, compré un cd de Radio Futura, sí, ya existían los cds , me lo dejé olvidado en el carro, allá, en la fila de carros del parking del Pryca.

Que vamos con cuatro niñas tres de las cuales son adolescentes que mañana viajan solas , por primera vez, a un campus, en avión, a Holanda, y están efervescentemente adolescénticas perdidas  y en cuatro conversaciónes simultáneas.  Sí, todo eso. Ah!, y que los lineales kilométricos del Carrefour están tan ordenados como el armario de cualquiera de ellas.

Lo estáis viendo, ¿ verdad? llegar a casa , acaloradas y medio muertas, y yo empezar a desempaquetar  barritas de cereales, botes de Nutella, – la comida está incluida en el campamento, pero claro- chanclas para la ducha, braguitas…- Mami, ¿ me has comprado tangas? lo dice así, en cursiva. Abro los ojos muchísimo, y sí, una docena de tangas !? – braguitas brasileñas Mmmm no están mal, por cierto…-V abre los ojos muchísimo más. Y son las nueve y el avión sale mañana tempranísimo.

– No pasa nada, es V que reacciona primero, como siempre con más sentido común que yo, yo estoy en modo apnea. -Algunas  mayores también llevan en los partidos para que no se les marque con la faldita.

Es que me la veo en el campus – Sí, sí.., voy de compras con mi madre y me compra tangas.. Yo, que todavía le compro lencería de bebé en talla abuelera en blanco, o rosa pastel con lacito. Y las otras niñas diciendo Ohhh!! admiradísimas de semejante madre moderna.

Y diciéndoselo a sus madres y sus madres pensando AAArrggg!! cada vez que me vean por el club.

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Esto no lo arreglo ni con las perlitas de la primera comunión.