¡Socorro!, okupas en casa…

No tenía mi carcelerita bastante con romperse el pie, no. Que en una semana hemos hecho todo el planning de actividades para la temporada otoño-invierno 2013-14.

En casa tenemos un ‘Tarro de ideas no aburridas’, que me lo inspiré de Mamá Om -por si alguien no la conoce vale la pena,- os la recomiendo muchísismo. El tarro es genial para las tardes lluviosas de esas que no sabes qué hacer. Entre todos escribimos papelitos con ideas para hacer en familia sin excusas. Las ideas son anónimas y obligatorias de cumplir. Variopintas como bien suponéis.:

– Improvisar un pic-nic en el jardín. Esa es mía, la ilusión de ir de invitada a un sarao aunque sea en mi propia casa y a base de fanta y ganchitos.

-Escribir una postal a la abuela y mandársela. También mía, en vacaciones me acuerdo más de mi madre y de las larguíísimas vacaciones de mi infancia.

– dar una vuelta a la piscina corriendo, enseñando el culo. Esta de quién es.

– ordenar la habitación de las niñas. Esta es de su padre, lo tiene claro.

– Washitapear algo y regalárselo a una amiga. Venga, les salió el puntito creativo y generoso…ya están perdonadas de ordenar el cuarto.

A lo que voy. Sólo a mí se me ocurre limitar la tele a una hora al día, el día que empiezan las vacas. Sólo a La Niña se le ocurre romperse el pie el mismo día.

Si abre los ojos a las 08:00 y los cierra alas 23.00 con suerte, echar cuentas de todo lo que hemos hecho. Mani-pedi, trenzas, masaje con lso pies, maquillaje con purpurina en sección belleza. Crepes, pizza, ensaladas, pastel de zanahoria en cocina. Leer Reporter Doc, I love English junior, Danny, campeón del mundo, Las Brujas, todo Stilton y más.

Poner y quitar lavadoras, tender, limpiar cristales, sección limpieza.  Pulseritas, collaritos, llaveros, todo  de bolas increiblemente pequeñas. Un diorama con Playmobil que ocupa la terraza entera. Acabamos antes si digo lo que NO hemos hecho: algún exposivo con TNT, y un tatoo, poco más.

Hemos tenido visita esta semana; mi hermana mayor, su marido, sus dos hijos pequeños. Como expat que somos, me veo con mi family de uvas a peras, o sea de Navidad a BBC (bodas, bautizos, comuniones), y siempre me hace ilu tener gente en casa. Es lo que tiene venir de familia numerosa, creo.

Además hemos tenido la mejor amiga de la carcelerita. Y he colgado el cartel de completo, ni cama ni sofá libre. Mi casa no es grande pero somos muy de compartirlo todo. S. se lo ha pasado genial con sus primos y amiga. Cuando se iban me decía, rascándose pensativa la cabeza:’es el día más feliz de mi vida’ ¿Rascándose pensativa la cabeza? conteniendo la respiración y la vida me acerco para darle un besocomprobar horrorizada que un okupa de ocho patas se pasea descarado por la famosa melenaza.

Llamo a mi hermanita y a Sonia, que me manden la factura del neositrín. Qué menos.

niña maquillandose

¿Hay algo más que me pueda pasar? Sí, claro, aguantarme el discurse de S. en defensa del derecho a la vida de todos los animales.

Bye Bye Ratoncito Pérez

Segundo día de mi arresto domiciliario las vacaciones. Siete y cuarto de la mañana, que no es muy pronto pero vamos, como para el primer sábado de vacaciones ya podíamos tener un respiro. Que ya la carcelerita estaba llorando en medio tono. Drama Dramón se presiente.

– mami… te has delatado -mami, te has delatado, mirándome hecha un mar de lágrimas resentidas. (Yo qué he hecho?) -así que ‘Ratoncito Pérez está de camino’, eh? -y la foto.. está hecha en tu cama… Buaaaa!… Buaaaa!…

(Jo-der, jo-der, jo-der, pero cómo he podido ser tan estúpida. Subir a insta una foto del regalito del ratoncito. En qué momento me pareció que tenía maldita la gracia, maldito insta, face, Zuckeberg y Jobs donde quiera que estés)

Joderrrr y qué hace la niña cotilleando el instagram ¡¡Que son las siete y cuarto.!!

Y ahora el Ratoncito Pérez se ha ido a la mierda y su padre me mira ‘ bienvenida al club de los metepatas, ex-supermami’.

Que me pase esto a mí.

Y hasta las 22.30 horario de vacaciones que se va a dormir. Son las siete y veinte de la mañana.

Ahora tenemos una charla madre e hija, la que no tuvimos ayer cuando me preguntó si al ratoncito Perez le gustaría su pelo, porque como tenía que pasar por encima…  y al ver mi cara de ‘¿va en serio?’ me preguntó a bocajarro si era yo el Ratoncito Pérez, le dije que sí, Me dijo -Naahh! cuándo vas a comprar los regalitos. -Venga, que es tardísimo, malconcluí mañana seguimos, es tardísimo…Y ahora me estalla el Pérezgate en toda la cara. Que no me he tomado ni un café.

Le calmo le tranquilizo y el disgusto mayor se le pasa cuando le digo que vamos a cambiar los pintauñas, que sí me acordaba que le gusta el verde mint y no el verde lima,  pero que ayer a las ocho de la tarde en mi radio de acción la oferta era tirando a limitada. Ella se calma y ahora soy yo la que he sentido un pellizco por dentro, bye bye ratoncito de mi hija pequeña. Es como el día de mudanza, ese vértigo de saber que no hay vuelta atrás.

niña con globos

Shhh! aproveho que está absorta leyendo ‘Danny, campeón del mundo’, un libro superrecomendable de Roahl Dahl, superrecomendable todo él, para abrir sigilosamente el ordenador y teclear si hacer ruido…

 

 

Malamadre no hay más que una. 5 pruebas concluyentes

ya no soy la supermami de los cumples creativos y los flashcards de estimulación lectora  a los 4 meses, pobrecicas mías. De los aperitivos de sandía en la piscina en vez de las patatas fritas de los demás niños, de la homeopatía de bolitas, de las manualidades en la guarde, tan voluntariosas y tan chapuceriles. Ya no soy esa, y a las pruebas me remito:

1.- Me importa un pito que La Niña Sin Peine se rompa el pie. Es más. Se lo esguinzó mientras su madre, osea yo , andaba de blogueteo por los madriles que lo creo que La Niña aprovechó: Ah,¿sí? ¿te largas? pues toma, esguince al canto. Pues yo ni caso, al día siguiente, al cole. Hasta ayer que se volvió a torcer el tobillo y la pobre no podía ni apoyar el amorcillado pie en el suelo, y ¿por qué la llevé al médico? ¡Por que había testigos! mi amiga Sonia tenía ya las llaves del coche en la mano para llevarla ella, si no de qué, la mando otra vez al cole a gatas, que es como se desplaza ahora por casa. Mira, le he puesto una bayeta en cada rodilla para que me vaya sacando brillo no se haga daño. Y tan contenta.

2.- me importa nada y menos que vaya con pelos de loca. ¿ De loca? ni en las cavernas que no tenían espejo. Un día intenté peinarla y me encontré , ¡un peine dentro de su melena! lo juro, tanto tiempo que lo había estado buscando… Las otras madres dicen: anda, péinate. Yo le digo: anda, ordénate el pelo. Y más o menos se lo agrupa en un chignon deshabillé.

3.- me resbala todo y más que no tenga naaada que ponerse para la verbena de esta tarde, que se supone el acontecimiento social del año. Para ella lo es. Además, con el pie roto, que no podrá bailar( con lo que le gusta- y a mi qué- )todo el mundo le estará mirando al pie. Todo el mundo quiere decir A.

4.- Que no quiera crecer y me monte un dramón por que su futuro es trágico. ‘ Y si un día tengo mi propia familia, -pausa dramática- ¡tendré que hacerlo yo todo solaaa! Buuuaaa!!’No, si La Niña ciega no está.Ya ve que en casa el curro curro va a mi cargo. Y ahí, mi anterior yo se lo habría currado un poquito. Mi malamadrismo actual, sin embargo me hizo responder: ‘Tranquila, cariño, cuando tu tengas tu propia familia, tus hijas también te ayudarán, como vosotras me ayudáis a mí’. Más ancha que larga.

5.- Además de todo, ahora me toma por mentirosa. Que se lo leí en su cara.

Imagen

Oxitocina, ¿por qué me has abandonado?

¿Adolescentes y operación bikini?

Vienen las amigas de V. a buscarla. Hoy no tienen clase por la tarde y han decidido ir de bocata a la playa. No, que como hace malo van a casa de Bea. Son tres catorceañeras normales, sonrientes, altas, madre qué pasa con estas niñas no van a parar de crecer. Pelo larguísimo todas. Dos rubias, una castaña, otra morena. Son las amigas del cole, un cole concertado, de familias típicas de cole concertado. Mientras V. mete la toalla en la mochila, escucho al pasar: ‘Sí, podéis venir a casa, pero no comáis’. Lo dice la más alta, la más rubia, la más delgada, la más guapa.

Se me dispara una alarma maternal; me las imagino obsesionadas por la imagen, queriendo adelgazar, anoréxicas perdidas, pero cómo no me he dado cuenta, si son super deportistas, además, ¡pero si parecen unas niñas tan normales!

Como no sé cómo reaccionar, estoy totalmente descolocada, suelto:

– V. , qué quieres, bocata de atún o de pechuga de pollo.  A ver que me dice.

– ¿Puede ser pizza? -Ehhh, bueno, te preparo una cuatro quesos. Se mira un segundo con las otras. – ¿Pueden ser dos? es que somos cuatro…

Creo que conozco a mi hija y la cosa no va de que disimulan y a la salida las tiran en la papelera. Le pregunto a Bea – Pero, tu madre, ¿sabe que vais a tu casa? – Sí..-

Ya de vuelta, cuando estoy preparando la cena le pregunto a V que qué tal las pizzas. – muy buenas, dice , hace una pausa -es que la madre de Bea le deja que vayamos pero sin comer.

– ¿Qué? mi cara es de no entiendo de qué va la cosa.

– con esto de la crisis no comemos nada en las casas, imagínate si vamos cuatro y merendamos pues son dos paquetes de galletas. Ya nadie come cuando va a las casas aunque tengas hambre.

Yo me vuelvo a descolocar muy en silencio. Nunca he cortado unos tomates más tristes.

Hablemos ahora de la operación bikini, si queréis.

girls on beach

Asuntos de familia

Todavía me tiemblan las piernas, pero qué he hecho, Diosmío, cómo he sido capaz. Yo, que soy más tierna y naif que una taza de Mr. Wonderful. Que mi sistema para acabar con los mosquitos es acoger a una araña okupa para que me haga el trabajito. Carlota, que tuvo a bien montar su red en la puerta de la terraza y ahora por no cargármela salimos por la ventana. Ahora alguien dirá: y al mosquito ¿por qué no le das una segunda oportunidad?. Bueno, podría responderte muchas cosas, podrías venir a mi casa y comprobarlo por ti mismo.

No va de insectos la cosa, no, va de mí, que soy una asesina en potencia, yo, YO. Que he estado a puntito de cometer un perricidio. Y todo ¿por qué?

Aviso: espíritus sensibles, apartaos. Gentes normales que estáis o comiendo o cenando iros a otra parte. Ya.

En breve: hace dos días que Mejoramiga está pachucha más de la cuenta. Como un bambi de bajón. Camina como una top model a la salida de una fiesta salvaje salvaje. Patilarga y tambaleante. La perra. Un día dijo que ni así y la tuve que sacar en brazos. Es testaruda Mejoramiga, 28 kilos de cabezonería. El tratamiento tiene efectos secundarios, osea , las caguerillas de la muerte, en tonalidades desde verde musgo, diarréico típico, hasta amarillezco parduzco, en viscosidades oscilantes, como el guacamole Casa Fiesta, igualito. Lo había avisado. Por unos días es volver a cuando tenía un recién nacido, que ni sabes cuando es de día ni cuando de noche, estoy a demanda, cada hora-hora y media me despierta un gemido quejoso como de cervatillo audible a nivel espectro maternal exclusivamente por lo que tengo comprobado. Excepto moi, el resto como troncos. Misterio. Disparadas a aliviar su urgencia. Con un saco de serrín en una mano y una escoba de juguete en la otra. Unos accesorios de lo más chic, yo también os quiero. En la salida de las dos de la madrugada me encuentro al nuevo vecino interesante con su perrito, encima es simpático y me entra con preguntas perrunas. ( Qué voy en pijama por Dios, o lo que llevo para dormir; especie de leggins grunge corsarios de color gris, camiseta de tirantes otrora blanca, minitrench caqui, gafas Harry Potter hipster, alpargatas mint , pelo enmarañao-es-poco, madre qué pintaas…) Me hago la antipática. Mejoramiga tiene un escape involuntario ahora y me muero. Ah!, pero , y el nuevo vecino interesante, ¿qué hace a las dos de la madrugada paseando al perro? A ver si está en las mismas.

Salto espacio temporal. En casa. Es casi la hora de ir al cole a buscar a S.  Mejoramiga ansiosa – otra vez- cojo la puerta, la maneta cede pero la puerta no se abre. – ¿Qué? segundo intento. Nada. Tercero y cuarto. Que no. ¿Y ahora qué? La perra me mira muy suplicante, intuyo que no podrá aguantar mucho más, la conozco. Llamo al Hombre Tranquilo. Para qué, si está reunido. Esto es una ley no escrita, catástrofe que me pasa, reunión que te cascan. A él. No le parece nada grave, debe ser para disimular delante de sus reunidos; estos detalles domésticos…, me intenta transmitir tranquilidad. ¿Lo consigue?, no, claro que no. La próxima hecatombe llamo directamente a los bomberos. Plan B: me tiro por el balcón. No, pero, en serio, me tiro y luego la perra. Pero dónde voy , si esta mejoramiga apenas baja las seis escaleras que hay a la calle. Ya lo tengo. La bajo primero a ella por el balcón, yo me tiro detrás. Cómo la bajo. Me mira más que muy suplicante, suplicantísima. Le leo en la mirada que va a dejarse morir antes que cagarse en casa. Ahora es mi responsabilidad, ¿la dejo morir por diarrea? o ¿ la tiro por el balcón y le rompo todos los huesos? Añadamos que en breve brevísimo tendré a una niña abandonada en la puerta del cole, preguntándose por qué su madre no ha venido a buscarla, y quién sabe si no se hará una dependiente emocional del trauma que se le va a quedar. Anda y ahora empieza a llover.

No tengo mucha cultura escapista criminal, ni por películas, no he visto ni Los soprano así que no se me ocurre otra que deslizarla suavemente en… en una toalla, no,no cabe, en una sábana. Ahora la perra jadea estresadísima aguantandose las ganas como puede y no quiere entrar en la sábana. Da igual, la empujo, si no quiere por las buenas, lo haremos a mi manera. Si es por tu bien. ( Las madres y el ‘es por tu bien’. ¡Eso sí da miedo!) La meto, parezco el hombre del saco versión loca. Si me ve ahora alguien, que parece que estoy deshaciéndome de un cadaver o algo así. la perra pesa como un muerto. La dejo lo más delicadamente que puedo en el suelo. Que no pase ahora nadie, por favor. Detrás salto yo. Podría haber saltado mejor. Nada, mis glúteos amortiguan a tope. La libero de la sábana. Tiembla más que yo. Corremos al cole, con dos mil paradas diarréicas. El serrín. Mierda. Como llueve ahora a cántaros se limpia enseguida. Llego cuando están cerrando la puerta. Cagada, calada hasta los huesos, pero llego. Que por qué no le traigo el paraguas, que no entiende cómo se me ha podido olvidar. Yo tampoco.

katemoss-theface

Y no poder volver a La Cantina Mariachi en dos mil años.

5 ventajas de no tener un duro.

Desde el estilismo a las extraescolares de las niñas, ser pobretona tiene muchas ventajas, simplifica tu vida, mejorándola. ¿No te lo crees?

Para las suertudas que acabáis de llegar a la crisis o que sólo la conocéis por la tele, no lo sabéis , pero estar pelá tiene muchísimas ventajas. Aquí van las 5 primeras que se me ocurren:

1.- Mejora tu estilismo.Tienes un  evento, o eventazo, como una comunión o el #8J  ( Ay! madre qué neeerviooos). Pregunta; ¿qué me compro? nada. Fácil y rápido. ¿ Doloroso? se aguanta. Segunda pregunta. ¿Qué me pongo? lo de siempre, lo que te ves más tú misma, guapa o resultona, lo que tu seas, lo que estás cómoda y tienes ganas de pasarlo bien y no cara de morir por tacones. Megaventaja: no te encontrarás con modelo repetido, si ya has pasado por esto sabes de esa pesadillez. Y el estilo vintage, aunque sea a la fuerza, mola mil.

2.- Hueles maravillosamente. Eres indecisa y/o bipolar. Te gustan las colonias pero no sabes cual es tu perfume. En tooodas las farmacias tienen el maravilloso expositor de Roger Gallet. Yo entro cada día a perfumarme by the face. Fleur de Figuier es mi favorita, por ahora. Eso sí, ve cambiando de farmacia o apréndete los turnos si te da corte de que te miren con cara de mira que fresca.

3.- Simplifica las extraescolares. Olvídate de que si chino mandarín o cantonés. ¿No será mejor alemán? Olvídate de hacer de taxista y cuadrar la logística de cada tarde como si fuera la central de MRW. Que alguna vez has ido a buscar al niño a Inglés y te estaba esperando en basket. Ni te cuento si delegas el servicio taxi. Por menos en mi caso, parece que es más complicado aprenderse que los miércoles la niña tiene pitura que poner una lavadora, que es el máster de los másteres domésticos. En mi caso he optado por el lema: un niño, una extraescolar. Ventajas: menos gasolina, menos estrés, menos escaqueo para ducharse o sacar al perro (no, mami, hoy no tengo tiempo….)

3.- ¿Dentista?, No, gracias. di adiós al sufrimiento en la silla del dentista. Al menos este mes. ¿De verdad hace falta que vayas cada mes para chequear  el correcto desarrollo de la oclusión o no oclusión de las niñas? Acompáñalo de supresión radical de chuches. Y ponte en plan sargento con lo del cepillado dental, que no se te escurran del lavabo como lagartijas.

4.- Estimula y anima la creatividad de tus hijos, aumenta su autoestima, en un un rato de risas aseguradas. Y ¡ahorra! ¿Cómo? déjate cortar el pelo por tu hija! Si, ya sé que es una decisión un poquito radical. Pero no estás todo el día diciéndole cuánto le aprecias, le valoras, lo mayor que es. Que hay tomar riesgos, saber divertirse, hacer cosas juntos en familia, reirse de uno mismo.. Pues venga, va, menos hablar y más actuar. Yo me atreví. Puedo poner fotos.

5.- Te devuelve la ilusión por los regalos. Por los Reyes Magos, los cumples, el día de la madre y el ratoncito Pérez. Antes de la crisis no sabías qué regalar- ¡ pero si tiene de todo!.Ni qué pedir como regalo. Ahora tienes una wish-list mental con los libros, cremas, bonitismos varios para hacer caer en los días señalados, larga, muy larga…

like  mother

Yo tengo una granja en África…

giraffe-manor2¿ O es una escuela? bueno, qué más da. Así de literariamente me lo tomo, en plan Karen Blixen tomando té en porcelana de Limoges,  contemplando la sabana keniana ella, el mediterráneo yo. Ayer fue la jornada solidaria en el cole de las niñas. Inciso: si creéis que conforme crecen las criaturas se simplifica la agenda familiar pues no guapas. Cada uno tira para su lado y si quieres hacer algo todos juntos en plan plan familiar y que guste a todos y que reine la paz y la armonía y que el caos no se apodere del mando y las cervicales no te amarguen el finde necesitas un máster de creatividad y comunicación, ese al cual te inscribiste el día que nació el churumbel primero. Sólo tengo dos hijas y un perro. El hombre Tranquilo que tiene la lección aprendidísima y dice amén a la propuesta y a dónde vamos, no tiene gorra de plato pero es un chófer de lo más pro. Camisa limpia y poniendo buena cara, es un sol. Últimamente la perra está pachucha tel tipo ‘ hoy no me puedo levantar’ y no es resaca. Pues nada, que la llevo en brazos hasta la calle. 28 kilos de mejoramiga, amortizando el gimnasio que por la operación bikini no es, qué va, salta a la vista, no soy tan superficial .

Nos plantamos en el domingo más solidario en la vida de S. El Hombre Tranquilo está tranquilamente reunido en London, V. tiene partido tras partido. Me pide si la puedo llevar al campo. – Vas corriendo, así vas calentando. Cuela. Bien. Espero que vuelva sola porque no tengo coche. Puntualizando, no tengo Las Llaves del coche. Bueno, esa es otra historia, no alarmarse, ya aparecerán.

A mi me toca estar en el taller solidario de trencitas de colores, y están todas las niñas del mundo entre 4 a 10 años en fila. Todo controlado. Me lo he empollado de un tutorial molongo en You Tube. Yo todo lo arreglo con tutoriales, desde desatascar el filtro de la lavadora, cortarte la melena a capas tu misma o hacer la declaración de la renta. Una maravilla, oye. Lo de las trencitas lo he practicado con la American Girl que teniendo pelo de verdad- o al menos a mí me lo parece- no se queja de los tirones.

S. se arregla sola coge un bolsito naranja y se engancha a sus amigas ya desde la puerta.

La veo con una fanta en la mano – ¿Quién te ha comprado los tickets?

– Yo.. he traído mi dinero.

– Ah! muy bien..¡Qué emoción me embarga! ¡Mi niña, qué mayor, qué solidaria, qué independiente, qué todo! Yo sigo a lo mío, qué melenazas tienen estas niñas, por Dios, ¡con la American Girl era mucho más rápido!. Ahora veo pasar a S. con ganchitos, luego en la cola de las trencitas y más tarde haciendo un punto de libro. Al final de la mañana mi psicomotricidad fina está a nivel encaje de bolillos a ojos cerraos.

Hoy es lunes y camino del cole nos encontramos con Carmen, la organizadora de la jornada solidaria, que nos saluda cariñosa como siempre. ¿O más cariñosa hoy? Aprovecho para felicitar a S. que se portó tan bien ( y tan sin darme la lata) -Sí – me dice- y hasta me ha sobrado un ticket.

– Ah, ¿sí? ahora me vienen a la mente la fanta los ganchitos etc- ¿ Cuánto dinero te has gastado?

– 120 euros…lo que llevaba en mi bolso…

-¡Quééé! ¡la madre que la parió! me veo incapaz de asumir los riesgos de su ‘hacerse mayor’.

– ya sé que es mucho dinero, pero es solidario, mami, para que los niños de África también vayan al cole. (Con lo felices que están así, ¿ he dicho yo esto? ah! no, sólo lo he pensado)

Ya estoy viendo la foto de la inauguración de la escuela, una plaquita en la puerta con el nombre de mi hija.

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