¿El cine da miedo?

Día 20


Vamos a CosmoCaixa que somos muy de museos y expos, y con el calor que hace además se está fresquito. Nos lo pasamos superbien, a mí me chiflan las aplicaciones de la nanotecnología, y hay unas pruebas chulísimas que captan las ondas de mi cerebro escuchando rock o música clásica, y salen en una pantalla a todo color y como fluyendo,las diferencias que hay, y mil experimentos  más… a Camila le vuelve loca la mole de hielo, y en el planetario, cuando se apagan las luces, grita bajito ‘qué miedo, qué miedo’ pero enseguida se le pasa y disfruta a tope la proyección. Su primera experencia cinematográfica, el documental ‘Somos astrónomos’.
¿ Le meto mucha caña?



La princesa del desierto descubre el hielo,¡ y le encanta!

Sara Carbonero y Le Corbusier

Día 18:


Llevaba tres días aquí Camila cuando cayó un Hola en sus manos y en dos minutos escogió a Sara Carbonero como icono de estilo. Las pulseras y los zapatos a seguir. Toma. Otras nos compramos In Style y seguimos a The Sartorialist pa’ná.

Después de la fiesta en casa de Sonia, Camila elige la chaise longue de Le Corbusier para relajarse.


Shambala

Día 17


El día 4  me subí al Shambala y todavía no me he bajado. Yo que me mareo en la noria. A veces tengo la impresión de estar en un reality híbrido entre ‘ La tribu en la ciudad’ y ‘Cambio de familia’ , o como se llamen. En mi vida ha aparecido, sin avisar y para quedarse dos meses, una adolescente de una cultura muy muy diferente. Un día, un reto – por lo menos- . Lo que estoy aprendiendo de mí misma.

Han ido a  la playa y se lo ha pasado genial. Hablando, cantando, y bailando. Una niña de su grupo le ha hecho este tatuaje tan bonito, y sus nombre, Gajmula.


Fuegos artificiales

Día 13?


Voy a una cafetería con Camila para tener una conversación ‘madre-hija’. Está llorando, ¡con todo lo fuerte que es! porque unas niñas se ríen de ella, y Camila estaría mejor en el Sáhara con sus amigas, dice. La charla le calma, yo parece que voy aprendiendo en mi cursillo acelerado ‘la adolescencia, llega y a veces hasta sin avisar’.
De la conversación saco varias conclusiones, una de ellas es que es más madura que yo de lo que parece. Me llega al alma cuando me dice que nunca ha tenido padre, y que a Fer lo ve como un padre, ‘porque me mira igual que a Violeta y a Sabina’ (Ay, es verdad) y porque ‘me aprende muchas cosas’- ‘ te enseña’ -le corrijo.


A la salida, las camareras, que me conocen de vista, me preguntan
-¿no es tu hija, verdad? y yo, sin pensar contesto – Si, bueno, solo está durante el verano…
– Ah, claro, dice una.
– Qué guapa! dice la otra.
Y cuando salgo me doy cuenta de que cuando la presento como una niña de los campo de refugiados la gente pone una cara, y cuando piensan que es mi hija, otra muy diferente. No digo más.



Son las fiestas del mar, y uno de los platos fuertes son los fuegos artificiales en la playa. Apenas los disfruté porque estaba pendiente de Gajmula, y su cara de asombro. 

El día que Camila no fue de acampada

Día 14


Tras unos días dubitativos, por fin llega el gran día;  saco, esterilla, cantimplora, linterna, repelente, plato de aluminio! ay … mientras preparo la mochila me acuerdo de mis campamentos….
Camila está un poco nerviosilla pero quiere demostrar que puede con esta ‘prueba’. Todo va bien , nos despedimos en el parque, y diez minutos después me llama la monitora para que vaya a recogerla. Camila está llorando muy nerviosa. Al parecer hay un grupo de niñas que se burlan de ella y se han peleado.
Yo que he vivido hasta el momento en una balsa de aceite donde nunca mis hijas han tenido el menor problema de relación en grupo, básicamente porque pasan bastante desapercibidas, me encuentro en medio de un huracán de sentimientos, emociones, y una adolescente en crisis a mi cargo. Ole.

La tormenta estaba a punto de estallar. La niña de atrás es la única que le cae bien. El resto del día; conversaciones con Camila, los reponsables de las colonias, Fer, mis hijas, Silvia y Sonia que sin ellas perdería el norte.