El abismo abisal

aquí mismo, amigas. Una semana sin niñas y me entraron unos vértigos que ya estoy preparada para tirarme de puenting por el acueducto de Segovia. No se crean que hemos partido peras y nos peloteamos las niñas una semana tú, otra yo, no. Las niñas se han ido de colonias. Una semana sin niñas. Llevaba un año repitiéndolo como un mantra. Justo desde marzo del año pasado, vamos, cuando bajaban del bus de las colonias.
Una semana de lunes a viernes, toda una eternidad,¡para mí! (Y la casa, el curro, el hombre tranquilo, que mira que viaja todo el año, esta semana ha tenido que quedarse y venir a casa a comer ca-da-dí-a con moi que le hacía ilusión, la perra, y las cuatro chorradas de siempre, pero vamos, que yo me las prometía de lo más felices.)
Pues sí, tenía yo una lista más larga que la del mercadona a primeros de mes. Spring cleaning, ja!, re-ordenar toooda la casa, salir a correr cada día, ir a la pelu, cocinar comida ‘de adultos’ ya me entendéis, básicamente salir de los macarrones con tomate y el pollo rebozao, ir al cine, escribir el primer capítulo de mi primera obra maestra, hacerme la manicura francesa, tomar café con una amiga detrás de otra, ir de escaparates cada tarde.
¿Qué ha pasao? pues no lo sé. La realidad real es que la casa sigue hecha una mierda  medio limpia, mis uñas asilvestradas y el pelo, bah!, paso de refilón delante el espejo. No soy una mujer frívola, tengo cosas más importantes que hacer.  ¿Me depilo con cera o con crema?
Grandes hechos excepcionales, he ido al cine y no una, señores, dos veces en la misma semana. Argo, Ay!¡ que me parece que me he enamorao sin querer de Ben Affleck! Y al Verdi, no un cine de centro comercial, no. Una peli en versión original;  Amour. Creo que el hombre tranquilo con ese título y en francés esperaba otra cosa. Menos mal que se durmió en el minuto dos. Lástima que en el minuto doce tuve que despertarlo, estaba tan mal sentado hundido en el asiento que no se le veía, solo se oían sus ronquidos, que la peli es intensa pero bastante silenciosa y no había manera de disimularlo.
Y brujulear. Entrar y salir de blogs, webs, Facebook,perderme en el laberinto Pinterest, que uno sabe cuando entra, no cuándo ni por donde saldrá.
Ya han vuelto , quienesquiera que sean, yo no reconozco esa voz cazallera y esas greñas que para mí hay un señor dentro. Como no hay otra familia que las haya reclamado serán las nuestras.

Aún no he cerrado la puerta de casa ya estoy poniendo la lavadora.
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