19 cosas que me gustan, así de pronto.

1.- Me gustan las camisetas de rayas. He intentado dejarlo, pero ha sido en vano. En verano, en invierno, se lleven más o se lleven menos. Soy yo.

2.- El color amarillo y esto es nuevo. Bueno, mi escarabajo amarillo, claro, ¡pero ya tiene 10 años! No, me refiero a ir con tejanos, camiseta de rayas y sandalias, amarillas.

3.- Las jirafas. Las he adoptado como animal favorito. No me preguntéis por qué. En todo caso, ¿por qué no?, son preciosas…

4.-  Las sandalias con abrigo en invierno, los vestiditos con chaqueta grandota en verano, o con botas de agua. ¡me encanta!

5.- El sol de invierno, más, un beso con el sol de invierno en la cara, el aire como suspendido…

6.- En verano levantarme media hora antes para desayunar recién amanecido en la terraza. Esa luz lechosa, esa conversación en susurros, ese todavía es todo posible hoy.

7.- Ir de librerías y bibliotecas y perderme. Durante horas. Y encontrarme.

8.- Que sean las 2 de la mañana y estar devorando un libro que acaba de secuestarme, -sólo una página más-, y no poder dejarlo. Como me pasa hoy con ‘Nada se opone a la noche’.

9.- Reírme con mis hijas mirándonos a los ojos porque sabemos exactamente de qué nos reímos. Los chistes privados que tenemos entre nosotras, que no harían gracia a nadie más, y que nosotras nos partimos.

10.- Su pelo, largo, castaño que se arrubia en verano, dile mechas californianas dile asilvestrao totalmente, largo larguísimo para el gusto de cualquier madre. Ondulado y al tacto…los quince centímetros finales… ese pelo no es humano, es como lana fina a veces seda.

10.- El vino tinto, me gustaría que me gustara más el blanco, como más cool, pero me va el tinto con todo. En verano la ceveza, un poquito el martini entre amigas, un poquito el gintonic porque está de moda y no tengo personalidad.

11.- La música de jazz, y el ruido de la lavadora. Esta combinación para mí es ideal y significa que puede que Dios no exista, o sí, pero que hay un cierto orden. Que las cosas funcionan, que el mundo gira. Esto debe estar relacionado con el hecho de volver de viaje y no hemos cerrado la puerta que ya estoy poniendo una lavadora.

12.- Cantar. Canto en un coro y es una de las cosas con las que más disfruto. Aprender siempre. Cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre y yo soy la más normalita de todos. Nos reímos mucho además, es superterapéutico, es uno de mis momentos preferidos. Sí.

13. Correr. Empecé muy muy tarde a correr, después de haberme reído y echado pestes de los corredores- pero qué pinta!, pero por qué!, pero qué horror ese sudor! y empecé andando y me lancé a correr. Nooo, no fue tan fácil el paso de andar a correr, pero todo llega, y las que corréis lo sabéis, el subidón de después de correr es muy chulo. Adictivo.

15.- Las manualidades tipo washi-tape, scrapbooking, y todo. Me encanta y se me da fatal. Cuando las niñas eran pequeñas tenía excusa pero ahora… intento dejarlo y pasarme al lado de solo disfrutarlo, con las manitas quietas, no es fácil.

16.- Los museos. Respiro aire puro como otros cuando salen al monte, donde yo me inquieto bastante, puede que por desconocimiento del terreno o porque veo peligros en forma de bichos o inclemencias temporales. Puedo plantarme delante de un cuadro y no contestar al whatsapp. En serio. Me tranquilizan y me llenan de energía y de inspiración. Arrastro a las niñas siempre que puedo y se dejan.

17.- Soñar despierta. Cuando era pequeña, si estaba angustiada: me imaginaba patinando sobre hielo con unos de esos trajes de patinadora blanco con una falda vaporosa. Si estaba aburrida, o sea en un examen: de la hora que tenía para resolver el examen dedicaba tres cuartos de hora a mirar por la ventana, imaginándome que volaba como una hoja, y el viento me llevaba hasta las nubes. Luego hacía el examen en un cuarto de hora. Me vais a preguntar por las notas ahora.

18.- El café con leche muy muy caliente, con leche (de soja si no me da vergüenza pedirlo) batida. Cada una tiene sus pijerías o sus frikadas.

19.- Las personas. Que hacen cosas, que sueñan despiertas, que no saben qué hacer, las que tienen miedo, las que darían la vida por sus hijos, las que no escriben, las que leen, las que acarician muy suave, que no tienen ni idea de cocinar, las que no dejan a nadie atrás.

a toda vela

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