La verdad. Ja. ja.

La verdad es que la verdad está sobrevalorada y si alguien con cara de estar diciéndote la verdad te habla de la verdad como valor supremo bla boa bla, o te está tomando el pelo o vete corriendo porque te va a caer una encima pero gorda.
La verdad hace mucho daño y eso lo sabe todo el mundo.

La verdad es que la niña tiene una enfermedad, digamos…- abrimos
una perífrasis para no decir la verdad- cuyas consecuencias allí son fatales e irreversibles- que allí donde ella vive el acceso a la diagnosis y tratamiento es limitado. ¿Ha quedado bien?, ¿verdad? . Que mira que es un jarabe y una pastilla que sin seguridad social sale por unos 20€. La verdad es que allí no se la hubieran diagnosticado y para cuando los síntomas hubieran sido evidentes pues eso, dos líneas arriba lo he dicho.

La verdad es que a su padre le dije palabras elegidas con cuidado. Totalmente controlada, no contagiosa, tratamiento, solo tres meses, tranquilidad.
Es igual, los silencios al otro lado del teléfono me hicieron sentir como una bruja, le estaba haciendo daño con mis malas noticias.

¿ O no? La verdad es que la primera vez que hablé con él insistió en que le dijera al médico que la niña “es débil físicamente”. Entonces me pareció un padre exagerao y amoroso con su niña. Y a lo mejor sabía algo, o lo intuía. Si es así y si él hubiera dicho, la verdad, ni siquiera hubiera podido salir de los campamentos, o sí, pero a un centro de enfermos. Y yo, si hubiera sabido la verdad ¿la hubiera acogido?

No lo sé. No sé cuál es su verdad. (Qué más da. En su caso y si es así, yo hubiera querido poder hacer lo mismo; encontrar la manera de curar a mi hija).

Al final de la conversación me pidió que no le dijera nada a su madre para no alarmarle. Viven a miles de kilómetros uno del otro, cosas de refugiados, ya se sabe.
Entonces lo entendí perfectamente. Ella no puede hacer absolutamente nada, y las noticias a kilómetros de distancia se agrandan más, y todo eso.

Con su madre al día siguiente me hice la loca y que si quedaba una prueba y tal y que ya le diría, todo por ganar tiempo.

Después he empezado a darle vueltas … Dentro de un rato vamos a llamar a su madre otra vez, y ¿ qué le digo? ¿bah! no le digo nada al respecto, y ya cuando se lo encuentre en casa le comento como si nada? Pero ¿no tiene derecho a saber lo que le pasa a su hija?

Y yo, ¿tengo yo derecho a hacerle daño?

 

Chema madoz

 

la foto imposible y bella es de  Chema Madoz

 

 

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2 comentarios en “La verdad. Ja. ja.

    1. Sí, ¡tienes razón! Ayer llamó su madre; celebraban una gran fiesta con toooda la familia por el final del ramadán y eso. No era el momento de amargarle el día, pero como está respondiendo súper bien al tratamiento, cuando le tenga que dar noticias, ya serán buenas y estaré más tranquila 🙂

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