Asuntos de familia

Todavía me tiemblan las piernas, pero qué he hecho, Diosmío, cómo he sido capaz. Yo, que soy más tierna y naif que una taza de Mr. Wonderful. Que mi sistema para acabar con los mosquitos es acoger a una araña okupa para que me haga el trabajito. Carlota, que tuvo a bien montar su red en la puerta de la terraza y ahora por no cargármela salimos por la ventana. Ahora alguien dirá: y al mosquito ¿por qué no le das una segunda oportunidad?. Bueno, podría responderte muchas cosas, podrías venir a mi casa y comprobarlo por ti mismo.

No va de insectos la cosa, no, va de mí, que soy una asesina en potencia, yo, YO. Que he estado a puntito de cometer un perricidio. Y todo ¿por qué?

Aviso: espíritus sensibles, apartaos. Gentes normales que estáis o comiendo o cenando iros a otra parte. Ya.

En breve: hace dos días que Mejoramiga está pachucha más de la cuenta. Como un bambi de bajón. Camina como una top model a la salida de una fiesta salvaje salvaje. Patilarga y tambaleante. La perra. Un día dijo que ni así y la tuve que sacar en brazos. Es testaruda Mejoramiga, 28 kilos de cabezonería. El tratamiento tiene efectos secundarios, osea , las caguerillas de la muerte, en tonalidades desde verde musgo, diarréico típico, hasta amarillezco parduzco, en viscosidades oscilantes, como el guacamole Casa Fiesta, igualito. Lo había avisado. Por unos días es volver a cuando tenía un recién nacido, que ni sabes cuando es de día ni cuando de noche, estoy a demanda, cada hora-hora y media me despierta un gemido quejoso como de cervatillo audible a nivel espectro maternal exclusivamente por lo que tengo comprobado. Excepto moi, el resto como troncos. Misterio. Disparadas a aliviar su urgencia. Con un saco de serrín en una mano y una escoba de juguete en la otra. Unos accesorios de lo más chic, yo también os quiero. En la salida de las dos de la madrugada me encuentro al nuevo vecino interesante con su perrito, encima es simpático y me entra con preguntas perrunas. ( Qué voy en pijama por Dios, o lo que llevo para dormir; especie de leggins grunge corsarios de color gris, camiseta de tirantes otrora blanca, minitrench caqui, gafas Harry Potter hipster, alpargatas mint , pelo enmarañao-es-poco, madre qué pintaas…) Me hago la antipática. Mejoramiga tiene un escape involuntario ahora y me muero. Ah!, pero , y el nuevo vecino interesante, ¿qué hace a las dos de la madrugada paseando al perro? A ver si está en las mismas.

Salto espacio temporal. En casa. Es casi la hora de ir al cole a buscar a S.  Mejoramiga ansiosa – otra vez- cojo la puerta, la maneta cede pero la puerta no se abre. – ¿Qué? segundo intento. Nada. Tercero y cuarto. Que no. ¿Y ahora qué? La perra me mira muy suplicante, intuyo que no podrá aguantar mucho más, la conozco. Llamo al Hombre Tranquilo. Para qué, si está reunido. Esto es una ley no escrita, catástrofe que me pasa, reunión que te cascan. A él. No le parece nada grave, debe ser para disimular delante de sus reunidos; estos detalles domésticos…, me intenta transmitir tranquilidad. ¿Lo consigue?, no, claro que no. La próxima hecatombe llamo directamente a los bomberos. Plan B: me tiro por el balcón. No, pero, en serio, me tiro y luego la perra. Pero dónde voy , si esta mejoramiga apenas baja las seis escaleras que hay a la calle. Ya lo tengo. La bajo primero a ella por el balcón, yo me tiro detrás. Cómo la bajo. Me mira más que muy suplicante, suplicantísima. Le leo en la mirada que va a dejarse morir antes que cagarse en casa. Ahora es mi responsabilidad, ¿la dejo morir por diarrea? o ¿ la tiro por el balcón y le rompo todos los huesos? Añadamos que en breve brevísimo tendré a una niña abandonada en la puerta del cole, preguntándose por qué su madre no ha venido a buscarla, y quién sabe si no se hará una dependiente emocional del trauma que se le va a quedar. Anda y ahora empieza a llover.

No tengo mucha cultura escapista criminal, ni por películas, no he visto ni Los soprano así que no se me ocurre otra que deslizarla suavemente en… en una toalla, no,no cabe, en una sábana. Ahora la perra jadea estresadísima aguantandose las ganas como puede y no quiere entrar en la sábana. Da igual, la empujo, si no quiere por las buenas, lo haremos a mi manera. Si es por tu bien. ( Las madres y el ‘es por tu bien’. ¡Eso sí da miedo!) La meto, parezco el hombre del saco versión loca. Si me ve ahora alguien, que parece que estoy deshaciéndome de un cadaver o algo así. la perra pesa como un muerto. La dejo lo más delicadamente que puedo en el suelo. Que no pase ahora nadie, por favor. Detrás salto yo. Podría haber saltado mejor. Nada, mis glúteos amortiguan a tope. La libero de la sábana. Tiembla más que yo. Corremos al cole, con dos mil paradas diarréicas. El serrín. Mierda. Como llueve ahora a cántaros se limpia enseguida. Llego cuando están cerrando la puerta. Cagada, calada hasta los huesos, pero llego. Que por qué no le traigo el paraguas, que no entiende cómo se me ha podido olvidar. Yo tampoco.

katemoss-theface

Y no poder volver a La Cantina Mariachi en dos mil años.

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