Su hubiera tenido un silverex María Teresa Campos no hubiera sido la abuela de mi hija.

Si yo hubiera tenido un silverex, María Teresa Campos no hubiera sido la abuela de mi hija. Pero mira, no lo tenía. En casa somos más de respirar  bacterias más que oxígeno, yo en plan, así se inmuniza la criatura que con tanta esterilización se hacen unos asmáticos o algo peor. En la clínica donde tuvo a bien nacer la Realidad debían ser del mismo plan, el resfriado que pillé en la sala de partos evolucionó cual pokemon furioso en otitis y neumonía no, porque dejé de llamar al médico de urgencias. Para qué. Si cada vez que me asistía con unos dolores que echaba yo de menos el parto me decía, mira, no te medico que no quiero que te pase a la leche.¡me c..   la leche!
No os aburriré con mi parto que entre cosas fue larguíiiiisimo, sí, amigas, la Realidad ha sido intensa desde antes de nacer, y la comparación entre los dos que he tenido la ocurrencia de protagonizar como secundaria revelación en el primero y secundaria a secas en el segundo, las jovencitas siempre se llevan el papel de prota, ¿cómo se lo hacen? eso lo dejo para otro post, que tema tengo, eh? que si uno en la pública y el otro en la privada, con / sin epidural, en los dos sin agujeros para los pendientes…no puedo olvidar una Virgen del Pilar que da nombre a la clínica, en cerámica marronácea un poco soseras, o era por el fondo verde quirofanero de fondo, tantas horas madre frente a la Virgen. Y claro, tantísimo rato espatarrá en pleno enero que aun siendo de paganini -o precisamente por eso- la calefacción justico para no llevar abrigo la comadrona. La misma que me hizo quitar los calcetines de la suerte, tan calentitos y tan a punto de gangrenarme  a la altura de otrora los tobillos.
En fin, que me echaron a casa con un bebé en brazos que no me trajo un pan me trajo una otitis que me dejó sorda. Para mitigar el dolor me calentaba con la plancha  un pañuelo de algodón blanco y me lo aplicaba a la oreja en cuestión. Muy científico no era, mucho efecto pues tampoco. El dolor era agudo hasta dejarme sin habla, no tenía arrestos para decir monerías a la cría mucho menos estimularle intelectual y emocionalmente como corresponde a una madre comme il faut. Yo angustiadísima. Esta niña no aprenderá a hablar. No tendrá un ‘referente’, ¿como los pollitos que cuando salen del huevo siguen a la primera figura que se mueve y la adoptan como figura materna?, ni yo misma sabía que quería decir con eso, pero me lo había leído todo todo del tema bebés…Yo. moverme podía, pero poco más, mi hija necesitaba alguien que le hablara un referente intelectual. Se me encendió una lucecita: ¡la tele! Por entonces reinaba María Teresa Campos y ahí enganche a mi recién nacida al Día a Día. Día tras día dos intensivos meses y medio; – Mira, tu abuela, le decía yo, y hala! la ‘abuela’ bla bla bla, anda que no tiene palique la Campos! 
 ¿Qué trauma se le habrá quedado? Aparentemente ninguno. Es una niña bastante normal que pasa bastante de la tele, lo normal. A mí, tampoco. Aparentemente.
          
Jackie Kennedy and son
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