Durante un tiempo vivimos

 Durante un tiempo vivimos en una casa con chimenea en el salón. Eran los años cuando las niñas eran muy pequeñas y no la encendimos nunca.
Luego vinimos aquí. Nuestro salón es amplio, luminoso, alegre. Sin chimenea. Tenemos un vecino huraño que tiene gatos y chimenea, nunca nos habla ni a los gatos. Le llamamos Salinger. Cuando volvemos a casa por la tarde, los días en que hace frío, al llegar a la esquina las niñas me piden que abra las ventanas del coche. Siempre. Asomando las cabecitas respiran todo el aire que pueden en una gigantesca bocanada, luego suspiran:’¡Qué bien huele! Salinger enciende la chimenea cada tarde, lo imagino esperando a que sean las cinco menos cuarto para encender el fuego en silencio.

Cuando ya no estemos aquí.

            


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